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8M- Paro Internacional de Mujeres | Noticias

Publicado el: 08/03/2018

#Ni una menos #Ni un derecho menos

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, desde el Frente de Mujeres del Partido Solidario adherimos al 2° Paro Internacional de Mujeres que se realiza en alrededor de 60 países del globo. Nosotras también paramos y nos paramos.

Por las trabajadoras sindicalizadas que son excluidas de las conducciones y mesas de negociación, y por las que no cuentan con representación gremial ni política. Contra todas las formas de discriminación por género que operan en el mercado de trabajo, como la brecha salarial o la feminización de los oficios más precarizados. Y para visibilizar la ingente cantidad de trabajo de cuidado gratuito que recae sobre todas nosotras, sumándonos al menos 3 horas de trabajo más por día que a los varones.

Paramos para denunciar la división sexual del trabajo, que nos confina a la realización de trabajos de cuidado, invisibilizados cuando son fuera del mercado, y precarizados cuando son remunerados. La división sexual del trabajo nos discrimina, y relega a un lugar siempre auxiliar y secundario, e invisibiliza el rol fundamental que tienen las tareas de cuidado para sostener todo el sistema económico, llamándolas “reproductivas” como si no fueran productoras de valor. La división sexual del trabajo además subestima y desconoce los saberes asociados a esas tareas.

El 8 de marzo paramos y nos paramos porque trabajadoras somos todas.

Al mismo tiempo, sostenemos que sería impensable un proyecto democrático, popular y nacional que no esté profundamente comprometido con la igualdad y no discriminación por género. Por eso, la lucha contra el neoliberalismo es inseparable de las reivindicaciones de género.

Porque el ajuste en salud y educación sobrecarga directamente el tiempo de trabajo gratuito realizado por las mujeres. Las reformas laboral y previsional, la orientación geopolítica de subordinación a los grandes poderes mundiales, la financiarización de la economía, y la política de transferencia de riqueza hacia los más ricos refuerzan la desigualdad en general, y la feminización de la pobreza en particular.

Por todo eso denunciamos el desmantelamiento de los servicios de salud, educación, ciencia y técnica, la baja de paritarias, de jubilaciones, los recortes al PAMI y devaluación de la AUH. La destrucción del ex Consejo Nacional de la Mujer, al que con nuevo nombre le quitaron presupuesto y achicaron competencias, cortaron sus programas de prevención y acompañamiento. Somos las mujeres quienes soportamos el mayor peso de las consecuencias de estas medidas, que nos arrastran a la marginalidad, a la imposibilidad de ejercer derechos, a las nulas oportunidades, y a contextos de violencia e impotencia colectiva, que terminan en una muerta cada 28 horas.

Frente al individualismo y privatismo neoliberales nosotras decimos “Lo personal es político”. Y frente a la reducción del Estado decimos “Con ajuste y sin políticas públicas no hay Ni Una Menos”.

Paramos y nos movilizamos para denunciar la persecución política, la violencia de las fuerzas “de seguridad”, y la criminalización de la protesta social, tal como se vio, entre tantas ocasiones, en la represión luego de la marcha del 8 de marzo pasado, en la desaparición de Santiago Maldonado, el asesinato de Rafael Nahuel, y en lxs nuevxs presxs políticxs.

Nos paramos porque somos parte del movimiento de mujeres que tiene hoy una fuerza y capacidad de movilización capaz de aglutinar una diversidad de demandas, con claridad de programa y capacidad de respuesta como para oponer verdadera resistencia al proyecto de derecha que nos gobierna. Movimiento transversal e internacional, que emerge desde todos lados con su planteo democratizante, que evidencia las mil formas de discriminación de las mujeres, lesbianas, travestis y trans.

Consideramos que para construir un mundo mejor es necesario dar la batalla cultural en todos los ámbitos que habitamos. Porque no se trata de “el avance de la mujer”, sino del empoderamiento de todas las mujeres en su diversidad y como colectivo, para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, en respeto a la diversidad.

Nos paramos con sororidad, que es la hermandad entre mujeres, el reconocernos unas a otras como compañeras y saber que no estamos solas. Es también juntarnos para seguir andando el camino que otras fueron abriendo antes. Reconociendo en nuestra historia y como memoria propia a las Madres y Abuelas de la Plaza, a las sufragistas, socialistas y comunistas, a las anarquistas, a las peronistas que consagraron el derecho al voto, a las militantes de siempre especialmente perseguidas por ser mujeres, a las compañeras trans y travestis que desde hace décadas sufren especialmente la violencia institucional, a las que organizaron en 1986 el primer Encuentro Nacional de Mujeres. A tantas otras mujeres de nuestro continente, pilares de nuestra historia y nuestra cultura, que han sido invisibilizadas y muchas ni siquiera nombradas.

Nos paramos para decidir, para ser libres, para elegir la vida que queremos vivir. Para liberarnos de modelos culturales patriarcales como el que se promueve desde el actual gobierno, que quiere mujeres sumisas, destinadas a decorar y reforzar el dominio de los hombres que acompañan. Nos paramos porque queremos caminar juntas, escucharnos, aprender, comprendernos y aceptarnos en nuestras elecciones. Porque “la mujer” no existe. Existimos las mujeres en toda nuestra diversidad.

Paramos para decir Ni Una Menos. Vivas y Libres Nos queremos.

Sabemos que para eso contamos con todos y todas lxs que asumen el compromiso con la justicia social y la igualdad en diversidad. Porque somos muchos y muchas lxs que apostamos a la construcción de identidades de género libres, feminidades y masculinidades no patriarcales ni machistas. Porque no se trata de un conflicto entre personas, sino entre dos modelos de sociedad posibles. La lucha feminista no es sólo de mujeres, es la lucha de los pueblos que buscan vivir en sociedades libres y emancipadas.

Para avanzar hacia una alternativa transformadora y verdaderamente democrática, aspiramos a la construcción política de un frente en unidad que incluya en su programa las cuestiones de género, a través de las siguientes consignas y demandas:

  • Despenalización del aborto. Acceso legal, seguro y gratuito. Es nuestra lucha, es nuestro derecho, y será nuestra conquista. Porque se trata de un asunto de Salud Pública. Y porque nosotras decidimos. Denunciamos la restricción del uso y circulación de Misoprostol. Denunciamos las intenciones del gobierno de querer manipular el tema con un discurso vacío de contenido y enunciados livianos.
  • Rechazamos el proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo de “Libertad religiosa” que pretende modificar de manera sustancial la regla constitucional básica existente en todo Estado de Derecho como lo es el principio de neutralidad estatal. Separación de la Iglesia del Estado, para proteger los derechos de las mujeres y colectivo LGTTBIQ.
  • Políticas públicas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género. Presupuesto y cumplimiento efectivo de la Ley 26.485. Basta de femicidios, lesbicidios, transfemicidios y travesticidios. Justicia por Diana Sacayán. Absolución a Eva de Jesús (Higui), procesada por haberse defendido de 10 hombres que la atacaron por ser lesbiana.
  • Aplicación y presupuesto para la Ley de Educación Sexual Integral, para que nuestrxs niñxs aprendan a relacionarse sin violencia, libres de estereotipos de género.
  • Cumplimiento efectivo de la Ley de Identidad de Género, ley modelo en el mundo.
  • Perspectiva de género en todas las áreas del Estado. Capacitación adecuada de funcionarixs, y presupuesto para las políticas públicas que apunten a combatir la discriminación y la desigualdad.
  • Paridad para cargos electivos y no electivos del Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
  • Justicia que nos garantice una vida libre de violencia. Denunciamos la complicidad de algunxs agentes del Poder Judicial con violentos y abusadores, y la violencia institucional sobre mujeres, lesbianas, travestis y trans.
  • Responsabilidad social y compartida de los trabajos de cuidado.
  • Políticas públicas para una comunicación democrática, libre de estereotipos discriminatorios. Hoy los medios de comunicación reproducen mensajes misóginos y legitiman la violencia de género.
  • Políticas para la valorización del trabajo de cuidado pago: trabajadoras de casas particulares, y trabajadoras del sistema de salud y de educación. Políticas públicas de cuidado de calidad para toda la población.
  • La persecución política a mujeres dirigentes en nuestra región es una afrenta contra todas nosotras. Por el fin de la persecución a las Madres de Plaza de Mayo. Libertad a Milagro Sala. Su persecución también expresa clasismo, xenofobia y racismo, y atenta contra derechos de sectores populares y pueblos originarios.
  • Políticas de memoria para recuperar de nuestro pasado nacional y regional a todas aquellas que han sido silenciadas o invisibilizadas por las versiones más difundidas de nuestra historia.
  • Políticas públicas efectivas contra la trata de personas para la explotación sexual y el trabajo esclavo. No al cierre de programas para víctimas.
  • Políticas públicas que contemplen las necesidades específicas de las mujeres en todas las etapas de la vida. Políticas específicas para jóvenes y adolescentes, y para las adultas mayores. Rechazo a la reforma previsional que refuerza la invisibilización del trabajo de cuidado que realizamos las mujeres desde pequeñas (como muchas jóvenes que en las estadísticas aparecen como “ni-ni”) hasta el fin de nuestra vida.
  • Políticas públicas que aborden los derechos de todas las mujeres: mujeres en situación de calle, rurales, originarias, migrantes.
  • Políticas publicas para prevenir, sancionar y erradicar situaciones de abusos, trata, y prostitución infantil.
  • Políticas públicas atender a la salud integral de las mujeres, con el acento en la salud sexual y reproductiva y discapacidad. Erradicación de la violencia ginecológica y obstetrica.
  • Políticas contra la discriminación y la violencia en espacios laborales y sindicales, para permitir a las mujeres ocupar lugares reales de decisión. Cumplimiento del cupo sindical. Políticas contra el acoso laboral. Cupo laboral para personas trans. Exigimos paritarias libres y sin techo, y la inclusión de cláusulas de género en todas las negociaciones colectivas.

Paramos porque nuestras reivindicaciones no son secundarias, ni accesorias, y requieren atención urgente. Porque los derechos de género son Derechos Humanos, decimos:

 

¡Ni un derecho menos!

 

FM PSOL - 8 de marzo 2018

 

 

 

 

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