“Este es un gobierno en disputa, que está sujeto a tensiones”

05/10/2008

Define a su agrupación como autónoma y no confrontativa respecto del kirchnerismo y señala que trabajará en la ciudad de Buenos Aires en la construcción de una fuerza amplia y plural. Dice que respecto de la distribución del ingreso quedan “enormes cosas por hacer”.

Por Fernando Cibeira

El Partido Solidario obtuvo su personería electoral en la ciudad de Buenos Aires y Carlos Heller se prepara para celebrarlo mañana con un acto en el Hotel Panamericano. Aunque se niega a definirlo así, la presentación también podría tomarse como un virtual lanzamiento de su candidatura a diputado por una fuerza que no define como kirchnerista, sino como “autónoma y no confrontativa” respecto del Gobierno. “Este modelo todavía sigue siendo concentrado”, advierte el presidente del Banco Credicoop.

–¿El Partido Solidario es oficialista, aliado u opositor?

–A veces hay que hacer un esfuerzo enorme para escaparse de los estereotipos y uno de esos estereotipos en la Argentina es que rápidamente hay que definir si sos kirchnerista o antikirchnerista. Cuando empezamos a trabajar en esto dijimos que queríamos construir una fuerza alternativa que se define como autónoma, no confrontativa con el gobierno nacional. El Gobierno tiene direccionalidad en una cantidad de temas con los que estamos de acuerdo y creemos que hay que apoyarlo mientras que tenemos diferencias. Este es un gobierno en disputa, eso quiere decir que está sujeto a tensiones y puede ir en la dirección que nosotros creemos o puede retroceder. Frente a la posición de disputa se puede reaccionar de tres maneras. Una, sentarse en la tribuna y esperar a ver para dónde se define. Otra, ponerse en contra y tratar de empujarlo. Y la tercera es tironearlo desde un lugar donde uno dice hay cosas que se han hecho, como que se bajó la pobreza y el desempleo, pero quedan enormes cosas por hacer, como en la distribución del ingreso, que no han sido resueltas. Todavía el modelo sigue siendo concentrado y extranjerizado, los servicios públicos esenciales siguen en manos de grupos concentrados y no se recuperó la capacidad soberana de administrarlos en función del interés del conjunto de la población.

–Son varias diferencias...

–O carencias, o insuficiencias. No necesariamente diferencias, podríamos decir que en muchas cosas hay procesos. Por ejemplo, nosotros apoyamos la reestatización de Aerolíneas Argentinas. Pero en todo lo que es recursos naturales y energía no se ha desandado el camino de lo que fueron los noventa.

–Pero el acto de mañana da la idea del lanzamiento de una candidatura, ¿esa candidatura sería dentro de un espacio kirchnerista o uno autónomo?

–Si contesto esa pregunta me contradigo con algo que siempre planteo: que las candidaturas son el resultado de los acuerdos políticos y no al revés. Uno de los problemas de la política argentina es que se han conformado alianzas alrededor de personas y por eso tenemos esa tendencia a llamar a cada movimiento o partido con el apellido del referente seguido de “ismo”. Lo que tenemos que definir ahora es la capacidad y amplitud de nuestra propuesta, con quiénes estamos en condición de unirnos y quiénes están dispuestos a aceptar. Nosotros mantenemos la existencia de Diálogo por Buenos Aires. Esta semana me volví a reunir con Aníbal Ibarra y Miguel Bonasso y hemos coincidido en una cosa: que la vigencia de Diálogo, que todos deseamos, depende de nuestra capacidad de encontrar coincidencias en nuestras definiciones políticas. Entonces nos hemos dado una agenda de debate que es la que definirá si tenemos capacidad para seguir estando juntos o si nuestros proyectos se hacen divergentes.

–¿De qué hablaron cuando se reunió con Kirchner en la quinta de Olivos, un par de semanas atrás?

–De estas mismas cosas. Fui con Daniel (Filmus) y Juan Cabandié con la idea de conversar. Acá aparecen de nuevo los estereotipos. Nadie puede negar que Kirchner es un referente de la política nacional y no debería tener nada de malo que quienes se definen, como estoy planteando, que quieren actuar en política en una fuerza propositiva apoyando aquellas cosas en que se coincide, tenga un diálogo. En esa reunión yo le dije que no pertenecía al espacio kirchnerista pero que estaba dispuesto a trabajar en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, donde el gobierno es el macrismo y no el kirchnerismo, en la construcción de una fuerza amplia y plural que busque coincidencias. Que querramos formar una gran fuerza política porteña que participe de las próximas elecciones aunando voluntades alrededor de una propuesta común no requiere adhesión explícita al kirchnerismo o definir a priori en qué grado de coincidencias uno está con los grandes temas de la política nacional.

–El acto del Partido Solidario coincide con la vuelta del enfrentamiento del Gobierno con las entidades agropecuarias. En ese conflicto dio la sensación de que usted estrechaba su relación con la Casa Rosada.

–Sí, tengo un acuerdo con la Mesa de Enlace (risas). No, a ver. Nosotros hicimos una alianza electoral del Frente para la Victoria y Diálogo por Buenos Aires en marzo del año pasado para participar en las elecciones para jefe de Gobierno, que incluyó un acuerdo para las nacionales de octubre. Por lo tanto, este escenario no es novedoso. En el debate con el sector agropecuario nosotros coincidimos en la idea del rol del Estado como factor que puede actuar en el proceso de distribución de la renta, y eso era lo que esencialmente estaba en juego. Aunque también dijimos que la medida original era un error porque no diferenciaba la situación de los pequeños y los grandes productores.

–¿Qué pasó en la ciudad de Buenos Aires que luego de varios años en los que los sectores progresistas fueron mayoría ahora parecen minoritarios?

–En las elecciones del año pasado Filmus-Heller sacó el 24 por ciento de los votos en primera vuelta, que es más o menos lo que Cristina Kirchner obtuvo en octubre, en un momento en el que el Gobierno obtuvo a nivel nacional cerca del 50 por ciento. Habría que pensar qué quiere decir eso que en algún momento fue mayoría. Es cierto que unos años atrás había ganado Aníbal Ibarra, pero lo hizo en el marco de una coalición muy amplia, hasta Carrió lo apoyaba. Luego hubo una dispersión que tiene que ver con posicionamientos políticos diversos. En la ciudad de Buenos Aires ha habido un corrimiento hacia el centro, centro-derecha, que habrá que analizarlo. Tendrá que ver con errores o con que efectivamente es una sociedad cuyas aspiraciones aparecen a veces más vinculadas a esas expresiones de la política.

–¿Cómo ve la gestión de Mauricio Macri?

–Macri sigue en campaña. Lo primero que se demuestra es que toda esa supuesta preparación eficiente para el desarrollo de la gestión pública era una habilísima presentación marketinera. Alguna vez en campaña dije que los porteños tenían que pensar que (Jaime) Durán Barba no iba a gobernar, que sólo había hecho un diseño de campaña. Creo que Durán Barba o quien sea le sigue diciendo a Macri que tiene que ponerse fuera de los problemas. Cuando uno lo escucha en los reportajes, si antes no se aclara o no conoce, no se da cuenta que está hablando el jefe de Gobierno. El dice: “Los vecinos seguimos creyendo que este tema de los hospitales tiene que ser resuelto” o “cómo quieren que lo resolvamos si el 80 por ciento de los que vienen a atenderse son de otros distritos y no de la ciudad de Buenos Aires”. ¿Lo descubrió ahora, no lo sabía cuando era jefe de Gobierno? Del tema que le preguntan, Macri todo lo que hace es echarle la culpa al gobierno nacional. De la seguridad, dice “nosotros no tenemos policía”. Del subte, “no lo vamos a poder hacer porque no nos dan los avales”. ¿Y dónde están las responsabilidades del gobierno de la ciudad? Dicen que hay cosas que no se pueden hacer porque no tienen los recursos. Entonces sería bueno que Macri explique por qué es tan bajo el nivel de utilización de los recursos presupuestarios que ya tiene aprobados.

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