Argentinos “de bien” y “de mal”

29/05/2026
cereales

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

“Los argentinos de bien”, al decir de Milei, fueron quienes lo recibieron en la Bolsa de Cereales con aplausos y una fuerte expectativa nacida de sus afanes de ganancias y negocios. El Presidente no los defraudó, particularmente atendiendo a la prosapia de la institución empresaria más antigua del país, representativa de la oligarquía vacuno - triguera. Allí anunció que reducirá impuestos en trigo y cebada del 7,5% al 5,5%, mientras que la soja iniciaría un sendero descendente a partir del 2027, claro que les espetó descarnadamente: “si reelegimos”. Los especialistas en cuestiones agrarias aclaran que puede parecer poco, pero en realidad significa una rebaja de más del 25% que “les ahorraría” unos 150 millones dólares. Aplausos y “pelito para la vieja”. Claro que los grandes capos de la Sociedad Rural Argentina se quejaron por razones de principios, que vienen a ser sus aspiraciones de negocios y más ganancias. N. Pino, presidente de los ruralistas declaró que es “insuficiente”. Su vice y actual competidor, portador de un apellido más rancio, M. Pereda Born también se quejó: lo anunciado “tiene gusto a poco”. Continúan reclamando por retenciones cero, o sea, no tributar nada. Esta muchachada aristocrática  falta que entone aquello de “y al que no le gusta, se jode, se jode”. Gente tan seria se privó de esos cánticos en la tradicionalísima Bolsa de Cereales. Esta narrativa presidencial no es novedosa. La usó durante su exitosa campaña en el 2023 con un sentido más amplio, ya que había que juntar votos. Hasta ese momento, cualquier persona podía sentir que formaba parte de los argentinos de bien, en oposición a la casta política que Milei venía a destruir. La realidad va desnudando el verdadero sentido de los acontecimientos. Al correrse el velo discursivo se aprecia quienes son los argentinos de bien merecedores de ser incluidos en esa selecta lista de la verdadera casta. Los de siempre: las élites, a las que premia con baja de impuestos, los grandes propietarios de tierras, corporaciones financieras, beneficiarios de la nueva oleada de privatizaciones, contrarreformas laborales, leyes de glaciares a pedido de las mineras, y algunos otros de esa membresía de suertudos. Todos los demás vienen a ser “los argentinos de mal”, es decir, la mayoría del pueblo y del sistema productivo y de trabajo, todos merecedores de que les quiten subsidios y derechos sociales y culturales. La némesis a castigar serán los que inevitablemente van quedando del otro lado, los grandes núcleos de ciudadanos humildes, las clases medias, universitarios, científicos y la educación y salud pública. En suma, para el Presidente las mayorías ciudadanas no son dignas de vivir bien. Claro que además siguen viniendo extranjeros “de bien”, como los financistas de Wall Street, ahora los próximos concesionarios de la “hidrovía”, y los que gozarán del RIGI y el súper RIGI. La tríada Milei y Kristalina del Fondo, bajo el abrazo de Trump, representa a los verdaderos argentinos de bien en estos tiempos de reivindicadores neo colonialistas. Por su lado, millones “de mal” van asumiendo conciencia de que la calle y los lugares públicos son su ámbito político principal. 

Sin embargo, el círculo rojo está perplejo. Una parte del establishment mediático comienza a vislumbrar otras estrategias. Coincide en que se debe sostener el rumbo del modelo, pero aprecia que el proyecto político se desgasta vertiginosamente, potenciado por los escándalos de corrupción y latrocinios del elenco gobernante, que impactan con más dureza por la descomposición productiva y social de una creciente parte de la ciudadanía. Otro núcleo del establishment sigue sosteniendo al Presidente y al Toto de Wall Street en forma abierta y definitiva. Son grandes los intereses en juego de esos poderosos argentinos “de bien”. Se trata de matices tacticistas, ya que para estos honorables hombres de negocios el modelo neothatcheriano es inmutable. Con ese propósito están en plena creación de una alternativa “seria y realista de centro”, eso sí, debe ser moderada. 

Mientras el mileísmo se desbarranca, otros factores del poder dominante continúan cumpliendo su rol. La conducta política e ideológica de la mayoría hegemónica del poder judicial desnuda su degradación moral y la asociación con los poderes económicos y mediáticos. La impunidad de las élites de los súper millonarios disputándose el patrimonio del Estado que se ofrece a grupos amigos del Presidente y grandes multinacionales a valores grotescos, exhibe esa degradación, de la cual deriva el notorio distanciamiento y rechazo de la opinión publica hacia esa corporación. La proscripción política a Cristina Kirchner es el ejemplo más flagrante de esa conducta. En este caso tan determinante, no están en juego negocios infamantes sino la institucionalidad de nuestra democracia, la vigencia de la constitución, los derechos humanos, la libertad como concepto y esencia de la vida del pueblo y de la república como colectivo nacional. La amalgama del poder judicial y una prensa que viola a diario el valor de la verdad, se instituyeron como ariete de los poderes económicos y políticos para manejar discrecionalmente a los gobiernos. Proscribieron y encarcelaron a Lula, al ex Presidente Correa, a su vice Jorge Glas, asaltando una embajada para apresarlo. Con Cristina ponen en práctica su odio y ensañamiento inhumano, que deviene de sus oscuros prejuicios ideológicos antiperonistas y anti pueblo y de un revanchismo ejemplificador por haber recuperado YPF y los fondos previsionales para la nación, que se habían transferido a mafias internacionales asociadas a la burguesía local. La sancionan por sus políticas conducentes a que el sector trabajo participe del 50% de la renta, y por sus normas y leyes a favor de los derechos de las mujeres y diversidades. Que todas estas señorías continúen con sus impunidades solo conduce a conculcar la democracia y los derechos de las mayorías ciudadanas. Se trata de una problemática trascendente que la política debe afrontar y resolver con vistas a una  democracia renovada. 

Con igual sentido autoritario, los jueces dieron otro paso político temerario: intervinieron la UOM negando la voluntad de sus afiliados para instituir a un representante de la corporación patronal Techint. Si algo queda cada día más claro y perentorio es la necesidad de que la oposición se transforme ante el pueblo como una verdadera alternativa política. 

Nota publicada en Página/12 el 29/05/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General