Conflicto social y quiebre del consenso

07/05/2026
jubi

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

Los verdaderos dueños del poder económico transitan aceleradamente del estado de "preocupación" al de "alarma". Esa amalgama de empresarios supermillonarios, algunos de los cuales prefieren dar la cara oficiando de voceros de su sector corporativo, junto a sus editorialistas políticos y a los economistas "reputados"; coinciden en la afirmación que el núcleo del modelo mileísta es el obligado en el largo plazo. En los últimos tiempos incorporaron una salvedad: los "efectos secundarios" deberían ser atendidos, pero sin alterar el programa de estabilización: apertura de la economía, baja drástica del gasto público (educación, salud, cultura, ciencia, jubilaciones, inversiones, universidades, etc.). En suma, se trata de sustentar el plan, inclusive sosteniendo el propósito clave, de que se implementen las reformas estructurales que faltan: la tributaria y la previsional. Estos grandes capitalistas, tienen la íntima convicción de que "el momento es ahora", para remachar el modelo que transforme radicalmente la matriz productiva y el conjunto de relaciones sociales, laborales y culturales, inclusive arrasando con las creadas por los liberales de la Generación del ´80, como la Ley 1420 de educación pública y gratuita, y la universidad fundada por los reformistas del ´18. En esa visión tendrán que caer las conquistas de la primera mitad del siglo XX, como la jornada de 8 horas, a la que consideran anacrónica; por lo tanto debe ser "modernizada", y los avances más trascendentes en materia de derechos para los trabajadores conquistados durante el primer peronismo. Pero mientras despliegan esa estrategia y construyen su argumentación; se les vino encima una sensación de alarma por el quiebre del consenso presidencial, a la vez que deben encontrar la forma de "salir del pantano" en el que se metió el gobierno con mucha prisa y sin pausa. Para estos núcleos del poder real, el dilema planteado no debe diluir su axioma fundamental: lo que está en disputa no es la filosofía del modelo y su programa clásico, sustentado en políticas de mercado y equilibrio fiscal. Algunos reputados columnistas del diario económico "oficialista" color sepia, sugieren que la economía en su estado actual, necesita "un empujoncito" de políticas de estímulo. ¿Será acaso que el Toto de Wall Street se salga un poquito del dogma neothatcheriano? Ninguno de sus mentores y ejecutores anteriores lo lograron: Martínez de Hoz, Menem, Cavallo, De la Rúa, M. Macri. Además les cayó la roca de las denuncias de corrupción y latrocinios que involucran a los hermanos presidenciales y a sus funcionarios más íntimos, de las cuales todos hablan, aunque Adorni, según declaró en el Parlamento, de eso no habla ¿Fin? Muy parecida a la farsa de Molière de aquel "enfermo imaginario" que se deja engañar y embauca a los demás, para enmascarar sus propias falsedades. Por su parte, el Presidente sostiene con pertinacia su propia táctica propagandística, inspirada en los "11 principios goebbelianos" acusando de todos los males a su adversario, ahora los " kukas", kirchneristas, zurdos, trasladándole la culpa de sus propios despropósitos, aplicando aquello de "miente, miente, que si se repite mil veces, se convertirá en verdad".

Pero lo cierto es que la realidad lastima la vida de las mayorías, tanto de las humildes, cada vez más empobrecidas, como de amplias franjas de la clase media. Justamente el gobierno decidió un nuevo aumento de las tarifas del agua, electricidad y gas, los precios de los alimentos básicos son indetenibles, y el transporte público llega a niveles imposibles. La gente ya no puede pagarlos, así es que proliferan obligadamente las bicicletas, motos y los miembros inferiores.

En simultáneo con la vertiginosa decadencia de la versión mileísta del proyecto de la derecha, van emergiendo políticos que intentan presentarse como "opciones alternativas". Reaparecen los bamboleantes de centro, para ocupar la ya muy poceada calle del medio, con su visión ideológica también muy remanida de moderación frente a "extremos piantavotos". Nada nuevo tras las brumas de la coyuntura política. La nueva versión de la liga de gobernadores votantes de las leyes mileístas, con el tucumano como primer adelantado; comienza a deslizarse hacia un recule táctico.

Por su parte, el rasgo determinante de la oposición es su anomia, ya demasiado prolongada, teniendo en cuenta el agravamiento de la situación social que atraviesa la mayoría del pueblo, condenado a sufrir todo tipo de penurias.

Sin embargo, la protesta social va creciendo. Los últimos días se presentaron movilizaciones gremiales y políticas alentadoras, comenzando por las grandes manifestaciones en todas las plazas y avenidas del país del 24 de Marzo, ratificando que la gran mayoría de nuestro pueblo; más allá de identidades políticas; sigue decidido a defender los notables avances en Derechos Humanos, y su expresión simbólica de Memoria, Verdad y Justicia. La conmemoración del 1ro de Mayo generó sugestivos movimientos en el plano gremial. El triunvirato cegetista convocó a un acto que concitó una importante presencia militante de trabajadores, con discursos críticos, intentando expresar la situación cada vez más acuciante de su base social, y por la implantación de la ley laboral contrarreformista.

Pero el acontecimiento más significativo de la emblemática fecha, fue el acto del FRESU, con la presencia de 140 organizaciones y 1600 delegados que visualizó un distanciamiento de la CGT, hegemonizada por "gordos" e independientes; y por su contenido político sustentado en la necesidad de pasar "de la resistencia a la ofensiva", con una Jornada Nacional de Lucha, movilizaciones y huelgas el próximo 22 de mayo. El sector universitario también pasa a la ofensiva, convocando a la 4ta marcha Federal para el 12 de mayo. El encuentro contará con la presencia multitudinaria de la comunidad universitaria y de la sociedad democrática, que continúa valorando y defendiendo la educación pública.

Estas trascendentes luchas que surgen desde las bases populares, pueden ser un fuerte estímulo para que se aceleren verdaderas alternativas políticas, con la imprescindible unidad y programáticas, que salgan al encuentro de las demandas de las mayorías sociales y la defensa de la soberanía y el patrimonio nacional. Reiteramos que, una vez más, se trata de transformar el descontento y la indignación en una renovada esperanza política.

Nota publicada en Página/12 el 08/05/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General