El desafío de Argentina en la región a partir de fabricar la Sputnik V

25/04/2021
vacuna

Por Julia Perié

 

En el Principado de Andorra, Estado soberano del suroeste de Europa, ubicado entre España y Francia, se realizó de manera virtual y presencial la XXVII Cumbre Iberoamericana. Iniciada en 1991 y de la que participan cada dos años Jefes de Estado y de Gobierno de los diecinueve países de América y tres de la península ibérica que mantienen vínculos culturales e históricos, así como económicos, en esta ocasión participaron los presidentes de Andorra, Portugal y España y trece de los diecinueve mandatarios latinoamericanos. Se excusaron los presidentes de Brasil, El Salvador, México, Nicaragua, Paraguay y Venezuela.

Los presidentes coincidieron en la necesidad de conseguir acceso a vacunas contra el Covid-19 y financiación para la recuperación de sus respectivos países.

El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, fue uno de los primeros en reclamar ante la difícil situación por la distribución de vacunas en el continente y manifestó además que “el sistema Covax ha sido un fracaso”. El sistema al que hace referencia es el Fondo de Acceso Global para vacunas Covid-19, como también se lo conoce, una de las herramientas promovidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y Francia, para garantizar el acceso equitativo de todos los países a una vacuna que funcione. Es un acuerdo firmado por al menos 172 naciones, que trabaja como un entendimiento conjunto para distribuir las dosis de manera planetaria independientemente de los recursos económicos de cada país.

“El Covax no es un fracaso, pero podría funcionar mejor”, reconoció Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana, quien afirmó antes del inicio de las reuniones que de la cumbre saldría “un llamado muy fuerte, con una voz política muy robusta, para pedir efectivamente una distribución mucho más equitativa y universal de las vacunas”.

El mecanismo Covax ha sufrido retrasos y se entregaron solo tres millones de dosis a una América Latina con más de 600 millones de habitantes.

Por su parte, Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica, se declaró preocupado por la gravedad de la pandemia y declaró: “Todos sabemos que para tener una recuperación global (…) no habrá seguridad hasta que todos estemos vacunados”.

Ante esta situación el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, anunció que su país “donará, en cuanto sea posible, vacunas a América Latina”, pero sin especificar el número de dosis. Un deseo ferviente en América Latina, la segunda región más enlutada del mundo con más de 873.000 fallecidos y 27,4 millones de contagios (con el Caribe incluido), y que vive de nuevo una situación sanitaria grave, con récords diarios de muertes y contagios en varios países.

Los presidentes insistieron en la cumbre sobre la necesidad de respuestas para la recuperación postpandemia, tras la debacle económica en 2020, cuando América Latina vio su PIB desplomarse un 7 por ciento y sus indicadores en pobreza y pobreza extrema perder décadas de avances.

“De esta crisis de la pandemia no podemos pasar a una crisis financiera que puede desestabilizar socialmente a muchos de nuestros países”, manifestó el presidente dominicano, Luis Abinader, en medio de temores de que la situación derive en una nueva “década perdida”, como la de los ochenta en la región.

El presidente argentino, Alberto Fernández, aprovechó la Cumbre para pedir al Fondo Monetario Internacional que se distribuyan los porcentajes de derechos especiales de giro (DEG) –la “moneda del FMI”– que corresponden a los países centrales entre las naciones miembro de ingresos bajos y medios, como la Argentina, que significarían 70.000 millones de dólares adicionales para América Latina en el marco de la crisis económica y social derivada de la pandemia de coronavirus. Propuso “incorporar elementos de acción climática” en el pacto por la “cesión” de los dólares.

En ese sentido, y respecto al acceso de las vacunas, el Presidente argentino dijo que las dosis y tratamientos contra el coronavirus “no se han distribuido de manera equitativa a nivel internacional”. “La iniciativa Covax, aunque valiosa, es insuficiente y debe ser potenciada para superar las dificultades que experimentamos en materia de abastecimiento a países en desarrollo, de renta media y baja”, lanzó.

Y mientras la Cumbre comenzaba a realizarse se conoció que Argentina podrá fabricar la vacuna Sputnik V en el laboratorio Richmond, que ya había fabricado un lote y las había enviado a Rusia para obtener la aprobación. Este excelente dato pone al país ante una nueva oportunidad para promover la integración regional a partir de originar la cooperación sanitaria a nivel interregional.

Argentina debería pasar a tener un rol mucho más activo en la promoción de acuerdos regionales y supranacionales y debería ser capaz de convertirse en el constructor de consensos y políticas públicas regionales que sean capaces de fortalecer nuevamente los organismos regionales tan menospreciados por los gobiernos de centro derecha de la región. Es el desafío.

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Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General