El problema no es Adorni, es el modelo

19/06/2026
Milei

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

El problema es el modelo económico del proyecto político. Un fantasma recorre la política: las patéticas vicisitudes del ex vocero presidencial a partir de su indetenible bancarrota ante la opinión pública. El hecho impacta inevitablemente en el corazón del discurso de Milei. La tardía declaración “jurada” es vista por unos y otros como una burla a la sociedad. Al final de esta oscura historia, los moralistas anticasta quedaron ocupando un lugar prominente en la verdadera casta corrupta. Una de las últimas ironías es el spot de la Llama que Llama, entre los grotescos del vocero y la ciénaga en la que se encuentra el Presidente. El aislamiento y el rechazo son tan pronunciados que el Gobierno, desde una situación defensiva, lucha para que el Parlamento no convoque a una sesión especial para interpelarlo, avanzando hacia la moción de censura.

Enarbolando “la moral como política de Estado” quedaron atrapados en acusaciones de cripto estafas, cobijaron dirigentes vinculados al narcotráfico como el “profesor” Espert e inclusive, la hermana “jefe” aparece involucrada en una causa por un supuesto 3% de coimas en ANDIS. “De esos polvos, futuros lodos”, dice el refrán. Nunca falla.

El problema de fondo no son las trapisondas y falacias del otrora vocero pontificando desde su atril, a la postre un tipo vulgar ávido por enriquecerse. La cuestión es la reconfiguración social, cultural y económica que van imponiendo, entregando nuestras riquezas, moldeando a la sociedad a medida de la maximización de las ganancias corporativas y repartiendo negocios para propios y extraños. Así es que el modelo neoliberal trumpista divide al país en dos argentinas: una parte de altos ingresos, integrada además por un grupo selecto de grandes capitalistas, y otro 80% descendiendo en su nivel de vida y perdiendo derechos. Las internas son por las mieles del poder y, muy especialmente, por los negocios a los que aspiran y compiten los distintos grupos económicos, ya que en el rumbo no tienen fisuras, muy por el contrario, debe ser un tema inmutable.

No casualmente los espacios predilectos de exposición, tanto del Presidente como del Toto de Wall Street son los eventos de súper millonarios vinculados a la energía, la minería, el agro y las finanzas. Recientemente, en el Summit 2026 del IAE Business School, que reunió a más de 700 empresarios y ejecutivos, el Ministro resaltó: “La fiesta recién empieza”. Caputo vende la piel del oso antes de cazarlo. Paradójicamente, los potenciales ganadores del RIGI observan con inquietud que los beneficios del Súper sean tan ventajosos. Se le nota que la limosna es muy grande. No termina de cerrar aquello de: “todo marcha de acuerdo al plan”.

En el andarivel político opuesto, en medio de las brumas surgidas de broncas y desilusiones, se avanza en calles y plazas sedimentando una reacción social que crece y toma conciencia de su potencia. El discurso del Presidente asumiendo el rol de cruzado anticorrupción y contra la “casta podrida de la política”, va derivando en amargo desencanto ante la chocante realidad. Se desnuda el engaño de la gritería de Milei y el fetiche de profeta en misión regeneradora venida de los cielos. Al 45% de ciudadanos/as votantes que lo rechazó en el balotaje se van uniendo quienes lo votaron como expresión de bronca a los gobiernos anteriores. Surge entonces el interrogante de siempre, propio de estas coyunturas: ¿¡Hasta cuándo!? Como conminaba Cicerón a Catilina en el Senado romano, solo que aquí se trata de la vida de millones de ciudadanos empobrecidos, tanto de los núcleos más humildes como de vastos sectores de las clases medias, sumidos en la incertidumbre. Además del patético espectáculo de la venta del patrimonio nacional a filibusteros disfrazados de empresarios exitosos, quienes fugarán sus dineros a guaridas asentadas en Delaware o islotes caribeños.

Los sondeos de opinión coinciden en la caída de aprobación a la gestión de Milei. Un reciente estudio de la Universidad de San Andrés da cuenta de que las principales preocupaciones del pueblo son la pérdida de empleo, la caída del salario y las jubilaciones. El inevitable corolario de ese cuadro es que la mayoría considera que el escenario empeorará. Algunos menos intelectualizados presentan a la ciudadanía como víctima sufriente de una combinación de misiadura económica con afanancios encumbrados. Como sea, cabe preguntarse: ¿acaso todo esto no es conciencia y emocionalidad común que se va amalgamando contra el modelo y su canon cultural?

A pesar del retroceso y las conspiraciones intestinas, el Gobierno sostiene su disputa por el sentido común. El Toto, como obligado comunicador suplente, explica a los grandes empresarios que la macro está para arriba y que no detendrá su marcha hacia el gran plan de “estabilidad para siempre”. Esos señores, que pagan decenas de miles de dólares por una silla dorada en los banquetes, cumplen con el ritual del aplausómetro, mientras se miran de reojo, como diciendo: aprovechemos para hacer negocios rápidamente y “comprar” todo lo que estos muchachos privatistas ofrecen a precio de ganga. Ni al Ministro ni a esos exitosos ganadores del modelo les importa un comino lo que ocurre con la vida del pueblo, palabra ésta que consideran perimida.

Unas palabras sobre Taty

En el Centro Cultural de la Cooperación realizamos un encuentro con 18 referentes de distintos ámbitos de la cultura, la política, la ciencia y el periodismo, conmemorando los 50 años del Golpe cívico militar genocida. Hubo opiniones muy valiosas y conmovedoras, pero Taty, desde su silla de ruedas, su expresión de sincera felicidad y consciente del significado de su presencia; inició y finalizó sus palabras como acostumbraba: “No nos han vencido”. Recordó con infinito amor a Alejandro, su joven hijo desaparecido militante revolucionario y poeta. Tenía claro que transitamos un momento de reflujo político y cultural. Su grito aglutinante de las diversas identidades nos convocaba a sostener el ideario de los 30 mil, y a unirnos como opción excluyente para intervenir en la realidad. Su discurso de una madre gloriosa de 95 años reivindicando la militancia como valor esencial de la lucha finalizó como comenzó: levantando su puño en alto y los dedos en V con la potencia que dimanaba de su alegría. De eso se trata una vez más, querida Taty. Lo nuestro siempre será 30 mil compañeros y compañeras desaparecidas ¡Presentes!

Nota publicada en Página/12 el 19/06/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General