Entre la pasión y el poder

12/07/2026
Donald Trump junto a Gianni Infantino

Página/12 | Opinión

Por Carlos Heller

En un hecho que generó una intensa polémica, el presidente Donald Trump le pidió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la revisión de la tarjeta roja y la suspensión por un partido del jugador de la selección estadounidense Folarin Balogun.

Pero lo más sorprendente fue la respuesta de la organización mundial del fútbol: autorizó a Balogun a jugar en los octavos de final contra Bélgica. Para ello, el Comité Disciplinario de la FIFA dejó en suspenso la sanción para el delantero, la que sólo se activará si el mismo comete otra infracción similar dentro del próximo año. Además, lo condenaron a pagar una multa de 40.000 dólares.

La conclusión es clara: si Trump puede intervenir y lograr su cometido en un partido de fútbol, imaginémonos lo que puede hacer con temas de mayor trascendencia. El presidente estadounidense protagonizó uno de los mayores actos de arbitrariedad de los que se tenga memoria en un Mundial.

Los mundiales reflejan la política global y el estado de las sociedades. No es una novedad que en su desarrollo se exacerben sentimientos y que la pasión deportiva puede producir algunos excesos. Tampoco es una novedad que esta competencia sea utilizada para otros objetivos que no sean los exclusivamente deportivos. ¿Hay algo nuevo? Sí, la intensidad de estos excesos. No hay antecedentes de lo dicho por el presidente del país organizador, al mismo tiempo, una de las grandes potencias mundiales. No le importa nada. No tiene ningún límite.

En nuestro país, mientras el Mundial se va desarrollando y damos rienda suelta a nuestra pasión futbolera, las fábricas siguen cerrando, se pierden más empleos y las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad se deterioran a un ritmo acelerado. Además, cada vez más trabajadores y trabajadoras pasan del desempleo o del empleo registrado a formas precarias de autoempleo.

Al mismo tiempo, el ministro de Economía Luis Caputo se refirió al crecimiento de un 0,4% de la actividad industrial manufacturera en la comparación mensual (mayo con relación a abril de 2026). Hay otros análisis posibles de los datos: cuando se toma la comparación interanual (mayo de 2026 contra mayo de 2025), la producción fabril se derrumbó un 5,7%. Algo similar sucede cuando se estudian los primeros cinco meses de 2026: se verifica una caída acumulada del 3,1% con respecto a igual periodo de 2025.

Por otro lado, comparando los sectores que crecieron con los que no lo hicieron, la principal característica de los que crecen es que son generadores de pocos puestos de trabajo. De acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el sector de energía renovable genera 0,26 puestos de trabajo por cada millón de dólares de inversión; semiconductores, 0,5 de empleo por cada millón de dólares de inversión; carbón, petróleo y gas, 0,35 por cada millón de dólares de inversión. Al revés, los que generan más empleo, por ejemplo la industria textil (8,6 puestos de trabajo por cada millón de dólares de inversión) está en fuerte retracción. Algo similar sucede con la industria metalmecánica, entre otras.

Con el modelo libertario vamos hacia un país en el que puede haber inversión y mayor actividad en algunos sectores, pero también en el que la mayoría de la población tendrá problemas crecientes de inserción laboral.

Luego de la renuncia de Manuel Adorni, el gobierno intenta reinstalar su agenda parlamentaria. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (Ley 26.739), sancionada en marzo de 2012, parece ser una de sus prioridades. En la actual Carta Orgánica se establece que, además de ocuparse de preservar el valor de la moneda, el BCRA suma como objetivos, entre otros, la promoción, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, de la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Es decir: deja por escrito que las políticas monetarias y financieras están en función de las políticas de bienestar. Eso es, entre otros temas, lo que la actual administración se propone eliminar.

Quieren volver a la concepción anterior a la reforma del 2012: aquella que establece que al Banco Central lo único que le importa es el control de la emisión monetaria. Se trata de una autoridad monetaria que prohíbe de manera expresa el financiamiento al Tesoro y que se desentiende de la economía real y, por lo tanto, de lo que le sucede a la ciudadanía. La vocera del FMI, Julie Kozack, adelantó el apoyo del organismo a la reforma impulsada por la actual administración.

Además de los problemas financieros y monetarios, el gobierno le otorga gran trascendencia a la reforma electoral que suma como uno de sus proyectos destacados en la agenda parlamentaria. La propuesta oficialista incluye la eliminación de las PASO y la adaptación del sistema al nuevo esquema de Boleta Única de Papel, habilitando una modalidad de adhesión de listas legislativas a una misma candidatura presidencial. El oficialismo intenta, de este modo, modificar el sistema electoral para ponerlo al servicio de la posibilidad de la reelección del actual Presidente.

En otro orden de cosas, el ministro Caputo anunció que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, vendrá a nuestro país antes de fin de mes. La visita, sostiene el ministro, “permitirá continuar profundizando el trabajo conjunto y el apoyo del Fondo Monetario Internacional para consolidar los avances alcanzados en materia de estabilidad y crecimiento económico”.

Más allá de cómo presenta el gobierno la llegada de la funcionaria, se trata de un gesto simbólico que no modifica el actual estado de la situación. No es la primera vez que un director gerente del Fondo viene a la Argentina. Tiene lógica: como destacada integrante del FMI, Georgieva se ocupa de seguir de cerca a uno de sus principales “clientes”. Una alta proporción de la cartera de crédito del FMI está constituida por deuda de nuestro país.

El gobierno intenta profundizar una alianza amplia con gobernadores y otros sectores de la política que le permita acelerar la implementación de su modelo. En ese escenario, desde la oposición también debemos acelerar los procesos de confluencia, unidad y acuerdos programáticos.

Nota publicada en Página/12 el 12/07/2026

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Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General