“ES UN OBJETIVO MÁS QUE VÁLIDO”

14/07/2012

14/07/2012 Revista Debate - Nota

Carlos Heller:

¿Qué opina de la pesificación?

Utilizar la moneda local disminuye los requerimientos de moneda extranjera, precisamente la que no es emitida por el Banco Central del país. Es un objetivo más que válido, ya que implica tener mayor soberanía monetaria y ser menos dependientes del ingreso de fondos externos. Pero esto no se logra de un día para el otro, sino que implica dar la batalla en el plano cultural de diversas formas, en distintos planos. Hay que profundizar, por ejemplo, el sistema bilateral de pagos con Brasil; avanzar en la normativa que fomente que los contratos se pacten en moneda local, como podría ser en el segmento de la vivienda.

¿Piensa que era una medida necesaria?

En nuestro país, lo único que se ha observado hasta ahora son cambios en las regulaciones para la compra y venta de moneda extranjera. Ello podría llevar a que no sea sencillo adquirir dólares, y a que operaciones que antes se realizaban en moneda extranjera tengan que ser realizadas en moneda local. Pero no ha habido cambios respecto de la modalidad de cancelación monetaria de los contratos de la economía local.

¿Cree que fue una medida defensiva ante el contexto global?

Las medidas sólo han apuntado a la compra y venta de divisas para atesoramiento, las cuales eran necesarias ante el empeoramiento del contexto global. Hay que tener presente que el Estado acumula en el Banco Central una cantidad de reservas internacionales que debe usar para pagar deudas contraídas con el exterior, para pagar importaciones, etc. La incertidumbre generada a partir del contexto global fue el detonante principal que llevó al gobierno a establecer medidas para el cuidado de las mismas. Esto no puede disociarse de medidas como la regulación de las importaciones, o la obligatoriedad de liquidar el 100 por ciento de las divisas por parte de sectores como el petrolero o minero. El espíritu de estas medidas apunta a preservar el trabajo nacional, en un contexto de desaceleración de la economía mundial y mayores presiones de los países centrales por exportar a la periferia una parte de su crisis.

¿Por qué piensa que, a diferencia de otros países, el dólar está tan arraigado en la cultura del argentino?

Es un rasgo cultural que efectivamente existe, aunque está más acentuado en las clases medias. Pero está lejos de ser inmodificable. La insistencia de la mención a la cotización del dólar ilegal o blue, en los distintos medios, y la "falsa" relevancia adjudicada por economistas ortodoxos, ha incentivado en muchos un interés que no estaba en su día a día. Porque la gran mayoría de operaciones se hacen en pesos; sólo unas pocas, entre ellas las inmobiliarias, se pactan y se pagan en dólares. El Estado puede influir en la cultura a través de los modelos económicos aplicados, como sucedió con la convertibilidad, que llevó al paroxismo esa conducta dolarizadora, y que además modificó el Código Civil para aceptar que la moneda extranjera tenga poder cancelatorio. Esta posibilidad aún persiste, y es momento de evaluar su continuidad.

¿Considera que la economía puede sentir el impacto o será favorable para el crecimiento de la actividad a escala local?

Lo que ocurra con el nivel de actividad estará determinado fundamentalmente por lo externo, algo de lo que es imposible aislarse. De todas formas, tampoco es posible aislarse de la fuerte presión mediática que se viene ejerciendo contra cualquier medida que refiera a una mayor intervención estatal que busque regular el proceso económico con fines progresivos, y que tiende a generar una situación de incertidumbre que no ayuda. La crisis mundial no se va a disipar de un día para otro. Mientras tanto, el gobierno seguirá apuntando sus fuerzas a preservar el nivel de empleo y actividad, y aquí la inversión privada tendrá un papel importante, una plataforma para seguir desplegando sus actividades.

¿Cómo puede impactar en sectores como el de la construcción? ¿Cree que habrá algunos rubros con más dificultades que otros ante las nuevas reglas?

Las nuevas reglas cambiarias y de comercio exterior deben estar diseñadas para atender las situaciones puntuales de los distintos sectores. Tiene que prevalecer un criterio de flexibilidad y monitoreo para que se realicen los ajustes donde sea necesario. No obstante, hay sectores que no se vinculan al comercio externo y que tienen sus costos en pesos, como es el caso de la construcción, que incide en el precio de los inmuebles nuevos. No hay mayor razón para que los valores se pacten en dólares.