Éxito neoyorquino versus fracasos barriales

20/03/2026
Milei

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

Una vez más en nuestro país se presentan extrañas paradojas políticas. Mientras el Presidente Milei y el reiterado Ministro de Economía del establishment celebran el supuesto “exitazo” de su presentación neoyorkina ante los grandes de las finanzas del mundo, aquí crece la disconformidad en las mayorías del pueblo sometido a un creciente sufrimiento por la aplicación del plan económico libertario. Sin embargo, la reacción negativa no viene solo de sectores humildes y clases medias, también la mayoría de “los especialistas” que apoyan el rumbo mileísta advierten sobre las consecuencias del derrumbe de la actividad económica con su inevitable cierre de empresas, desocupación, caída del salario y jubilaciones; y la inminencia de una recesión cronificada. Los festejantes de Wall Street, el lugar en el mundo de la mayoría de ellos, en su euforia soslayan que por esas mismas calles la corporación financiera del City Group coloca a la Argentina entre las economías más frágiles del mundo, integrando un cuadro de deshonor junto a Pakistán, Sri Lanka y Turquía, coincidiendo con otras entidades financieras planetarias, quienes también ubican a la argentina del modelo austríaco-thatcheriano, entre los más expuestos a una crisis financiera. A esos señores de corazón helado, solo les preocupa como harán estos libertarios de tierras lejanas para pagar los US$ 10 mil que vencen este año y los US$ 21 mil del 2027. Claro que por aquí, núcleos productivos más importantes para el país que los financistas del norte también están preocupados. Un informe reciente señala que en el bienio 23/25 Argentina sufrió la mayor caída industrial del mundo, solo superada por Hungría. En realidad, el “novedoso” modelo de Milei no ofrece nada original. En abril de 1976, Martínez de Hoz, ministro de Economía de la dictadura cívico-militar anunciaba su “programa de recuperación y expansión de la economía”, cuya piedra basal también era la libertad de los mercados y la reducción drástica del rol del Estado. El plan actual de libertad extrema es, en términos de modelo económico, un símil de aquel que practicó el terrorismo de Estado: desapariciones, robo de menores y campos de exterminio. Así la dictadura genocida “removía los obstáculos”, en pos de la modernización y libertad de empresas. 
La actual ultraderecha se propone ir por todo, no solo transformar de raíz la matriz productiva nacional; sino también destruir definitivamente al Estado. Vienen por la liquidación de la legislación laboral, los derechos humanos y culturales, las organizaciones sindicales, y como siempre ocurre con las élites oligárquicas, atacan al modelo democrático de educación pública, incluyendo a las universidades y el desarrollo de la ciencia. 
Retomando aquello de “las contradicciones argentinas”, persiste el aumento ya indetenible de los precios, contradiciendo la doctrina que sustenta que la caída del consumo bajará la inflación. Se trata de un recurrente sofisma condenado al fracaso. A pesar de ese dogma, el fenómeno lleva nueve meses consecutivos sin descender. Los ciudadanos/as comunes cuando pueden comprar carne, frutas o verduras deben afrontar aumentos mensuales que van del 4% al 10%. Sin embargo, el Toto desde Wall Street dice que se trata de una “corrección de precios relativos”, en una clara demostración de desprecio al sentido común de la ciudadanía. Pero hay más: tarifas y vivienda aumentaron un 7%, la luz puntea con un 12,1% y el transporte en el AMBA sube un 7%. La clave del modelo está dada en que simultáneamente se impone a los salarios un techo del 1% al 1,5%. De eso se trata el ajuste, caída de los ingresos frente al aumento de los precios, en aplicación de la variante de Lavoisier: “nada se pierde todo se transfiere”. Ese diferencial entre precios y salarios no se esfuma, se lo apropian las corporaciones formadoras de precios. Si retomamos el viejo tema de ganadores y perdedores, podemos apreciar algún dato iluminador. La edición de este diario del 4 de marzo da cuenta de que Ternium, una de las empresas del “vilipendiado” Paolo, anunció que repartirá entre sus accionistas dividendos por $123.953 millones. Queda claro que se trata de insultos y peleas entre fracciones del poder económico-político, pero unos y otros sostienen con fervor el actual rumbo del modelo con su Ley Bases, su RIGI, su contrarreforma laboral, ley de Glaciares a favor de las mineras y con su política internacional de apoyo incondicional a D. Trump, incluyendo sus aventuras intervencionistas y guerreristas contra Venezuela y Cuba, y en Medio Oriente contra el pueblo palestino de Gaza y en Irán. 
Siguiendo con las paradojas argentinas, mientras el gobierno se muda en masa a Wall Street a explicar que “la malaria ya pasó”, en nuestro terruño se inscribieron más de 40 mil ciudadanos y organizaciones en las audiencias públicas para expresar su oposición a la modificación de la ley que protege los glaciares. Así es que asistiremos a las audiencias con la más grande participación y protagonismo de la historia. Todo indica que si bien el Senado le dio media sanción; la repercusión de estas decenas de miles de voces trascenderán, penetrando en los pliegues de la sociedad democrática, generando una mayor conciencia sobre esta temática crucial para la vida de millones de personas, particularmente frente a los peligros del cambio climático negado por irracionalistas como Trump y Milei.
Resulta imprescindible rechazar la conducta política irresponsable del gobierno argentino de subordinarse a  la potencia capitalista hegemónica,  que compromete la paz mundial, a la vez que desde sus medios de comunicación exhiben imágenes triunfalistas con cohetes y bombas que destruyen a pueblos y ciudades con sus culturas milenarias, masacrando a la población civil, incluso niñas y niños, a quienes consideran “daños colaterales en su cruzada contra el terrorismo”. 
Retomando nuestros aconteceres de las calles y plazas de marzo, venimos de una trascendente expresión ciudadana del 8M, con el protagonismo de cientos de miles de mujeres, trabajadores y de una gama multifacética de expresiones sociales y culturales. Se vienen las luchas de la comunidad universitaria y de diversas expresiones de trabajadores en defensa de sus fuentes de empleo y de PyMEs por su propia sobrevivencia. Vamos por un gigantesco 24 de marzo en todas las plazas de la Patria junto a las Madres y Abuelas, por la vida y la democracia, por nuestras 30 mil compañeras y compañeros desaparecidos. “Juicio y castigo a los culpables”; “que digan dónde están”. “No a la guerra”.

Nota publicada en Página/12 el 20/03/2026
 

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General