Las rebeldías de “humillados y ofendidos”

22/05/2026
patria

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

La anteúltima poda “obligada” de la inversión del Estado en todo lo social viene generando reacciones en cadena exigiendo que el Estado no siga condenando a su propio pueblo a transitar por situaciones cada vez más hirientes y desgarradoras. Se trata de las mayorías de la sociedad que forman el conglomerado de víctimas perdedoras del modelo inhumano y antinacional que afecta a los sectores humildes, a la clases medias y a los mismos cimientos de la nación, ya que están ejecutando el remate de nuestras riquezas científicas y culturales. 

Pero no todos se sienten parte de los “humillados y ofendidos”, como expuso Fedor en su célebre novela. Hay quienes celebran ya que integran el minúsculo grupo de los ganadores: son los financistas del FMI y los super prestamistas del JP Morgan, quienes viven en sus mansiones a miles de kilómetros de este remoto país donde pusieron una pequeña parte de sus especulaciones planetarias. La enésima vocera fondista, Julie Kozack, declaró solamente que el staff valora el “compromiso fuerte e inquebrantable” del Presidente Milei y el Toto de Wall Street con el “ancla fiscal y el déficit cero”, remarcando que se están dando “importantes mejorías” en las finanzas del país. De la vida del pueblo no dijo ¡nada! De la destrucción de la industria nacional ¡nada! Del endeudamiento sin fin ¡nada! De los millones de nuestros ciudadanos que se quedan sin atención hospitalaria ni vacunas ¡nada! De jubilaciones que permitan sobrevivir ¡nada! De salarios que posibiliten llegar a fin de mes ¡nada! La honorable vocera tampoco dijo nada de los incumplimientos de las supuestas “sagradas” metas que el Javo y el Toto comprometieron. Las fotos con las sonrisas y muecas de siempre no pueden ocultar lo que todos saben: sus memorándums se escriben solo para la tribuna. Entre sus ¡nadas! habría que registrar que omiten otro elemento determinante: las inmoralidades y corrupciones de distintos integrantes del Gobierno, que ya se transformaron en una suerte de mancha venenosa. Hasta la garrochista Bullrich reclama transparencia. 

Sin embargo, desde el gobierno y sus voceros mediáticos continúan intentando sostener una estrategia que se va agotando: simular fortaleza e iniciativa, a la vez que anuncian un descomunal ajuste. Lo único cierto es que tienen absoluta conciencia de que su principal sostén político es el bloque del Presidente norteamericano y el FMI. El propio círculo rojo, cada vez más negro, se debate en la perplejidad, ya que si bien como en Fuenteovejuna van “todos a una”, o sea, a la continuidad del modelo; otros ya piensan en organizar un próximo recambio que, eso sí, deberá ser moderado. Algunos especialistas en economía, que no trepidan en asumirse como expresión orgánica del presidente Milei y su modelo inspirado y atendido directamente por los WallStreetboys, “explican” sin pudor lo conocido por todos y velado por la mayoría: el propósito del nuevo ajuste es el de cumplir con las metas comprometidas con el FMI de sostener un superávit fiscal del orden de los 3.2 billones de pesos. En pos de honrar la deuda con los prestamistas, el Presidente y su Ministro que transita por la tercera gestión, tomaron la decisión criminal, a la que medios oficialistas califican de “sin contemplaciones”: reducir aún más los fondos a las universidades, al plan nacional de prevención y tratamiento del cáncer y enfermedades transmisibles y una cruel reducción al área de niñez y adolescencia. En suma, un acto de barbarie, consumado por un núcleo de fanáticos, cruzados del trumpismo y de las ultraderechas internacionales inspiradas en dogmas oscurantistas, quienes tras sus discursos frenéticos asumen la representación de los intereses de los súper magnates planetarios, y de la oligarquía nativa que los promueven y financian. 

Pero no resulta suficiente señalar las inmoralidades de la aplicación del modelo neothatcheriano. Se debe reconocer que el Gobierno, a pesar de su aturdimiento y extravíos, sostiene con pertinacia la aplicación de su plan, al que denominan engañosamente de “estabilización”, a pesar de que por su ideología e intereses, lo que genera día tras día es desestabilización creando penurias e incertidumbre a la mayoría de la ciudadanía. Simultáneamente crece el antagonismo con las mayorías perdedoras que, una vez más, encuentran en las calles un lugar determinante para ejercer el derecho a la protesta, y como ámbito para practicar vivamente la unidad, e ir conformando la fuerza política que los represente y exprese sus demandas cada día más acuciantes. Las marchas del 24 de Marzo en toda la geografía del país marcaron un nuevo momento de la disputa política. La del 1° de Mayo convocó a una importante militancia al acto cegetista, a pesar del distanciamiento de la conducción de sus propias bases. Sobran las ponderaciones acerca de la multitud que reclamó en todo el país por la universidad y la educación pública. En varias provincias crecen las movilizaciones por los salarios y el empleo, y con el mismo sentido, la comunidad de la salud rechaza el desfinanciamiento en la transcendente Marcha Federal. 

Nuevamente, la historia y el devenir político que emerge impiadoso demuestran que las movilizaciones sociales son decisivas para profundizar las acciones políticas, ya sea cuando se ejerce el gobierno, como desde la oposición frente a la ofensiva de las derechas. Esas acciones del pueblo ocupando los espacios públicos contribuyen a derribar mitos y a desnudar los falsos consensos que elaboran los centros del poder. Además, generan nuevas alianzas y perspectivas políticas que se encuentran veladas por la propia situación de escepticismo y desconcierto que se instala desde los medios hegemónicos. En suma, todo ese dinámico accionar de las diversidades sociales y culturales va creando visiones más osadas para salir al encuentro de situaciones políticas que exigen propuestas distintas y esperanzadoras que propongan transformaciones que superen la idea “tranquilizante y seria” de solo mitigar “en lo que se pueda” el daño ocasionado por la ultraderecha. Por el contrario, vayan por un proyecto y programa que imagine y proponga un futuro prometedor, asumiendo las inevitables contradicciones con las minorías enriquecidas del poder económico local y planetario. 

Celebremos un nuevo aniversario de la revolución política fundadora de nuestra Patria que puso fin a 300 años de colonialismo. Aquellos hombres y mujeres fueron conscientes que había llegado la hora de rebelarse en pos de abrir paso a un nuevo tiempo americanista de independencia nacional y anticolonialista. 

 

Nota publicada en Página/12 el 22/05/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General