“MACRI SIGUE HABLANDO COMO SI NO GOBERNARA"

28/09/2009

Por Carolina Keve Carlos Heller, dirigente del Partido Solidario, analiza la gestión macrista y habla de las posibilidades de la centroizquierda en la Ciudad para 2011


¿Lo ve a Mauricio Macri con chances de pelear en la carrera presidencial de 2011? Macri, lo que está tratando de hacer es cambiar el eje, parece una huida hacia adelante. Realmente si miramos su trayectoria política es para preocuparse. Cuando era diputado se caracterizó por faltar a un 80 por ciento de las sesiones y, prácticamente, no presentó ningún proyecto. Y ahora, como jefe porteño, hay un listado interminable de cosas que prometió que iba a hacer y no hizo, recordemos esos famosos diez kilómetros de subte por año? todo quedó en la cuenta del olvido. En un artículo publicado durante la campaña porteña, decía: “Vamos a cuidarla más que si fuera la nuestra, porque cuando uno administra la plata de terceros tiene que ser más austero que nunca. Con esa plata vamos a invertir en soluciones que devuelvan tranquilidad y alegría a la gente”.
Justamente toca una de las cuestiones sobre las que siempre argumenta el macrismo, los problemas de presupuesto.
Pero fíjese, lo que tenemos hoy es subejecución presupuestaria, reducción en términos porcentuales del presupuesto para la educación, aumento del gasto y poca obra. Miremos lo que pasa con la salud, la falta de equipamiento de los hospitales. Macri va haciendo realidad el modelo de ciudad que se corresponde con su ideología, de una ciudad para pocos. Eso es lo que demuestra cuando achica el presupuesto para la educación pública y aumenta las partidas para la educación privada.
¿Qué evaluación hace de la gestión?Macri tiene ciertos tics interesantes. Por ejemplo, esto de seguir hablando como si no gobernara. Siempre pone los problemas afuera. Es muy común escucharlo decir cosas como “los vecinos estamos cansados de la ineficiencia, de que no se cumpla con lo que se promete”. Es decir, se pone del lado de los demandantes y se olvida que ya lleva un buen tiempo gestionando. Durante la campaña se llenaba la boca diciendo cómo se estaba preparando con sus equipos, y cuando asumió empezó a improvisar, a ir para adelante y para atrás.
Hay quienes destacan que se siente más cómodo con el traje de opositor.Bueno, lo último que hizo fue salir a decir que este Gobierno es fascista en el marco de una conferencia que reunía a la derecha. Estaba rodeado por Aznar, por el hijo de Vargas Llosa y por los exponentes de la derecha más ortodoxa de la región. Creo que se trata de la misma fórmula de la que hablaba antes: ese estilo de ponerse afuera de la situación. En el caso de la Ciudad, la inseguridad no es su problema porque no le dan la policía; los subtes no los puede hacer porque no le aprobaron los bonos que quería sacar en determinado momento; con la basura tiene el problema de que la provincia de Buenos Aires no le deja usar las plantas de almacenamiento. Permanentemente esquiva los problemas. Parecería que sigue considerando a la gestión pública como la gestión de una empresa familiar, sin entender que lo público tiene otra dimensión opuesta a lo que él hace. Porque, ¿quiénes necesitan de lo público? Los que menos tienen. El Estado tiene que aparecer ahí, el hospital es para quienes no pueden pagar una prepaga. Veamos esto con un ejemplo: una solución progresista al tema del transporte es aumentar el transporte público, una solución de derecha es subir los peajes, generan la selección por precio.
La pregunta es qué va a pasar en la Ciudad de Buenos Aires en 2011, porque prácticamente no hubo actores fuertes durante la última elección.
Y el PRO perdió porcentualmente en la Ciudad más que lo que perdió el Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires. Si uno compara el caudal de votos de 2007 con lo que sacó ahora, ¿cuánto perdió?, ¿el 15 por ciento? En realidad, si lo miramos con el mismo cristal con que se analizó la elección que hizo el gobierno nacional, se podría decir que el 70 por ciento de los porteños votó contra Macri. Pero, claro, nadie lo dice.
¿Qué cree que puede pasar entonces en la Ciudad?Eso dependerá de varias cosas, entre ellas la capacidad que tenga la centroizquierda para articular una alternativa al macrismo. Yo no voy ahora a discutir con otras fuerzas del progresismo porque no ayuda. Pero si uno suma todos los votos que sacaron los sectores más progresistas en estas últimas elecciones, se visualiza la posibilidad de conformar un espacio que puede confrontarle poder al macrismo en 2011.
¿Piensa que la centroizquierda tiene posibilidades de recuperar la Ciudad?
Más que posiblilidad prefiero hablar de necesidad, y creo que si todos somos maduros y entendemos que lo prioritario es que deberíamos ser capaces de construir en la ciudad una alternativa, en la cual no necesariamente tengamos que tener coincidencias respecto de la visión nacional para poder tener coincidencias respecto de la gestión local. La Ciudad es un espacio territorial autónomo gobernado en este caso por Macri. Entonces, cuando uno habla de generar oposición, el eje debe pasar por enfrentar al macrismo. Si uno mira todo el espectro progresista actual, creo que hay una posibilidad de pensar en un espacio común, fortalecido, para 2011. Aunque todavía falta bastante.
¿Qué autocrítica hizo después de la elección de junio?
Nosotros, el Partido Solidario, nos enfrentamos con dos posibilidades. Una era formar parte de un espacio con el oficialismo nacional. Una encuesta en el mes de abril nos mostraba que eso tenía un techo bajo. La otra alternativa era intentar construir un espacio progresista con un discurso explícito contrario al gobierno nacional, lo que tenía un techo mucho más alto. Con lo cual no nos sorprendió el resultado. Pero nuestra decisión fue una decisión de convicción, de no debilitar un proyecto con el que tenemos ejes de coincidencia. Además, nuestro objetivo eran dos diputados nacionales y cinco legisladores, nos faltó un punto para el segundo diputado nacional. Pero pensar ya en 2011? Acá se juegan un montón de factores, por ejemplo si las elecciones van a ir juntas o desdobladas. Creo que la ciudadanía va a evaluar estas cuestiones de la gestión de Macri, esta tendencia por lo estético y por los negocios inmobiliarios, frente a la falta de soluciones urgentes. Mientras se sigue pensando en construir shoppings, se recortan los recursos del Instituto de la Vivienda.
Otra incógnita es qué va a pasar con la ley de comunas.
Exactamente. Está pendiente el cumplimiento de lo que establece la Constitución de la Ciudad. Creo que el gobierno de Macri no tiene voluntad de revisar esto, él expresó más de una vez que imagina a las comunas como espacio de descentralización administrativa y no un espacio de gestión ciudadana. La idea de la comuna es acercar a la ciudadanía a la solución concreta de los temas. Se trata de acercarse a la ciudadanía, cuando lo que le interesa a Macri es todo lo contrario. Si durante la campaña decía que para qué había que hacer actos si estaba la televisión, que le permitía a la gente quedarse en la comodidad de su casa. Todo lo contrario a la participación, la lógica era “vóteme y quédese en su casa que yo voy a gestionar”. Con el sistema de comunas se trata de involucrar a la población. Si nosotros tuviéramos a los vecinos en cada comisaría discutiendo con las autoridades los problemas del barrio vinculados con la seguridad sería algo muy positivo. Por eso hay que volver a instalar el tema de las comunas y del presupuesto participativo.
¿Cree que Macri cuenta con una base sólida de alianzas para ya anunciar su candidatura nacional?
Que Macri diga que quiere ser presidente no alcanza. Lo que está intentando ahora es no perder protagonismo. Utiliza el aparato propagandístico para decir “acá estoy”. Así intenta posicionarse como candidato en un escenario donde tendía a desaparecer, donde se decía que le quedaba demasiado grande, y ya se empezaba a hablar de que iba a ir por otro período en la Ciudad. Ahora, en mi opinión, el asunto debe ser al revés. La candidatura es lo último que tiene que definirse. Primero hay que construir un acuerdo programático, hacer sólido un proyecto político. Después decidamos quién lo representa. 26/09/2009 Revista Debate