Mayoría parlamentaria para fortalecer lo logrado

16/06/2013

16.06.2013 | Tiempo Argentino | Panorama Económico

Por Carlos Heller

Los avances de una década ganada gracias a un proyecto político con objetivos económicos, sociales y culturales.

Al referirse a los diez años transcurridos desde la asunción de Néstor Kirchner como presidente de la Nación, son varios los nombres que se le adjudican al período, desde la "década ganada" hasta la "década desperdiciada", pasando por toda una variedad de frases; también es usual leer o escuchar que las políticas implementadas por Néstor son radicalmente distintas a las aplicadas por Cristina. Otros hacen depender el desempeño de la economía del "viento de cola", es decir, las condiciones más o menos favorables derivadas de la situación internacional.

Creo que, definitivamente, el calificativo que le corresponde a este período es el de la década ganada. La tarea de considerar los ejes principales que permiten tal caracterización está íntimamente vinculada con las políticas implementadas, dentro del marco que correctamente definió la presidenta de la Nación. Cristina dejó en claro que el aplicado no es un modelo económico, sino que es un proyecto político con objetivos económicos, sociales y culturales, frase con la cual no sólo define el proceso histórico vivido en estos últimos diez años, sino que indica con precisión que se trata de un único proyecto.

Acaso, ¿podría Cristina haber estatizado los fondos de pensión disolviendo las AFJP si no se hubiera cancelado previamente la deuda con el FMI y estuviéramos presos de sus políticas privatizadoras?

Esta década hay que analizarla como una continuidad, con políticas clave que se implementaron durante el mandato de Néstor Kirchner, como la mencionada cancelación al FMI, el no al ALCA en las narices de Bush (hijo), con la participación inestimable de Hugo Chávez y Lula da Silva, y la histórica renegociación de la deuda externa, que libró al país de los condicionantes que esta imponía. No es menor en este período la recomposición del salario real, a partir del incentivo para la realización de paritarias libres y la convocatoria al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que había permanecido inactivo por un decenio, durante la década neoliberal.

Y si bien estas medidas fueron fundantes, las tomadas durante el gobierno de Cristina no le fueron a la zaga, impulsadas por la misma matriz ideológica, como la estatización de los fondos previsionales, el fallido intento de las retenciones móviles y la recuperación de Aerolíneas Argentinas durante su primer mandato, así como las políticas anticíclicas, con especial énfasis en la protección del trabajo y el consumo popular, que se tomaron a partir de 2008 ante el impacto de la inclemente crisis internacional. Entre ellas, destaca la Asignación Universal por Hijo y la sanción de la ley de movilidad jubilatoria.

En la misma línea, la habilidad política para aprovechar la mayoría parlamentaria en su segundo mandato, ampliada además por importantes alianzas con otros bloques, que según cierta derecha recalcitrante, aquí y en otras realidades de Latinoamérica, es una "dictadura de los votos", como lo explicó recientemente Galo Mora, secretario ejecutivo de Alianza País, de Ecuador (Tiempo Argentino, 13/06/13). Esta avanzada política permitió reformar la Carta Orgánica del Banco Central y alcanzar un anhelado sueño popular, la renacionalización de YPF, dos rémoras de la década menemista.
Sin una YPF estatal, sería impensable el reciente memorando de entendimiento entre esta empresa con PDVSA para encarar proyectos conjuntos en toda la cadena de valor de la industria hidrocarburífera, tanto en la Argentina como en Venezuela, lo que constituye un avance en la integración energética de América Latina.

La continuidad también se evidencia en el esfuerzo de profundización de un nuevo estilo de integración regional, la activa participación de ambos mandatarios en la construcción de la Unasur, y otro avance más profundo aun en la construcción de la Celac, el primer organismo continental que incluye a todos los países del continente salvo a los Estados Unidos y Canadá.

La reciente reunión del Banco del Sur en Caracas, con avances significativos en la aprobación del reglamento de funcionamiento y de los lineamientos estratégicos del banco, continúa el impulso integrador.

Todas las cuestiones mencionadas tienen un hilo conductor: el incremento de la participación del Estado en la economía, tanto a través de mayores regulaciones como de su participación directa en producciones estratégicas. Esta impronta estatal ha sido decisiva para lograr un crecimiento inclusivo, mejorando la distribución del ingreso tanto a través del incremento de los puestos laborales, como del aumento de los salarios reales y las políticas inclusivas.

El denominado viento de cola, referido al fuerte aumento de los precios de las materias primas, ha sido una ayuda, pero más ayuda fue porque se implementaron las retenciones, para captar parte de esa renta extraordinaria y dedicarla al gasto de gobierno.

Los que sostienen la teoría de que el crecimiento de produjo exclusivamente por el viento de cola, nunca hablan del viento en contra producido por la crisis internacional, que fue enfrentado con medidas anticíclicas, fomentando el consumo y principalmente la inversión, con las limitadas herramientas financieras que se poseían en 2009.

En la actualidad, con la potestad de orientación del crédito que tiene el Banco Central, las herramientas se han ampliado. Se creó la importante línea de crédito para la inversión productiva, que se estima generará un aumento del PIB de 1,5 puntos, con $ 31.600 millones desembolsados entre julio de 2012 y junio de 2013. A estos se sumarán $ 19.600 millones para el segundo semestre de este año, tramo que acaba de anunciarse, a una tasa del 15,25 por ciento.

También se produjo una verdadera revolución en materia previsional, donde idea y acción se complementan: más de 3 millones de nuevos jubilados y una tasa de cobertura del 93%, y el impacto de los fuertes aumentos de haberes previsionales. Mientras que la jubilación mínima ascendía al 16% del salario promedio en 2003, esa ratio aumentó al 29% en la actualidad, y araña el 80% del salario mínimo, una recomposición importante.

A pesar del amesetamiento del año pasado y del impacto de la crisis 2008-2009, hoy estamos en los más altos niveles de producción, con sectores como el agrícola que está rondando su máximo histórico de la campaña 2010-2011, y el automotriz que incluso podría este año superar su récord de 2011.

El proyecto político ha sido y sigue siendo económico, social y cultural; en este último aspecto mucho hay que resaltar, desde la trascendente defensa de los Derechos Humanos, con memoria, verdad y justicia, a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, basada en los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, integrada por una multitud de organizaciones sociales. También hay que sumar las leyes de matrimonio igualitario y de igualdad de género, o la más reciente de fertilización asistida, entre otras tantas orientadas a reparar las discriminaciones.
Los otros proyectos políticos en danza no sólo no garantizan el mantenimiento de los logros económicos, sociales y culturales obtenidos, sino que casi con seguridad barrerían con ellos. Son los que se refieren a la "década desperdiciada" porque no se utilizó el financiamiento externo, se incurrió en déficits fiscales en los últimos años para fomentar la economía, y el Banco Central convalida con emisión el crecimiento de la producción. Sin duda es una década desaprovechada desde la visión conservadora, porque se ha reforzado al Estado y se ha minimizado la dependencia de los organismos internacionales.

Para "aprovechar" la próxima década muchos intentarán aplicar las recetas neoliberales que ya todos sabemos que nos conducen al abismo; veamos sino cómo se intentan solucionar los desequilibrios económicos en los países europeos donde estas se aplican. Por eso, el desafío inmediato es consolidar una mayoría parlamentaria que permita seguir fortaleciendo lo logrado, con el proyecto político actual, y avanzar en las reformas que aún faltan.