Multitudes enfrentan al modelo

15/05/2026
juventud

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

El ataque de último momento del Gobierno a la universidad, la ciencia y la educación, recortando salvajemente el presupuesto, desnuda una conducta política revanchista contra todo lo público y expresa su impotencia ante la abrumadora multitud convocada por la comunidad educativa y apoyada por la mayoría democrática de la sociedad.

En momentos cruciales de nuestra historia nacional, el pueblo en las calles se transforma en el elemento político determinante, frente a un gobierno de ultraderecha que no cesa en su afán por implantar el modelo de las corporaciones financieras internacionales y de la gran burguesía local. Ya resulta ponderable que las multitudes volcadas a las avenidas y plazas el 24 de Marzo en toda la geografía del país, constituyó la expresión social y cultural de un nuevo momento en la disputa política, superando identidades partidarias y con un claro sentido de oposición ideológica al proyecto mileísta. La evocación del 1° de Mayo convocó a la militancia al acto cegetista, a pesar de las críticas a su conducción por sus ambigüedades frente a la agresión gubernamental a su base social, que sufre dramáticamente las consecuencias del plan económico ultraliberal. En varias provincias se despliegan protestas reclamando por el salario que no para de perder valor frente al aumento incesante de los precios, la pérdida de empleo, jubilaciones miserables y la destrucción del Estado que imposibilita la continuidad de vitales prestaciones en hospitales, medicamentos, PAMI, apoyo a los núcleos más humildes y lo concerniente al sostenimiento de la educación, cultura y ciencia. En la misma línea, el movimiento obrero nucleado en el FRESU, desde su definición de pasar de “la resistencia a la ofensiva” convocó a una Jornada Nacional de Lucha, con movilizaciones y huelgas para el próximo 22 de Mayo.

Como era esperable, la comunidad educativa universitaria volvió a demostrar su energía en defensa de la universidad pública. Las movilizaciones del 2024 que desbordaron todas las ciudades del país, ya habían generado una fractura en el consenso de una parte de la sociedad que había votado al mileísmo. La convocatoria se transformó en un potente catalizador de amplias franjas del pueblo democrático, cada vez más decidido a transformar sus broncas e indignidades, en protesta y participación política ejerciendo en los hechos su derecho inalienable a defender las conquistas sociales, culturales y políticas. La potencia de estas manifestaciones en el espacio público impactó en el Parlamento logrando la aprobación de la ley de financiamiento universitario y derrotar el veto presidencial. Desde esta emergencia del pueblo como protagonista, se rompió la idea primitiva de que “hagas lo que hagas, a Milei no le importa nada”.

El notable pacifista y cultor de la no violencia, Mahatma Gandhi, en su alegato ante la acusación de “sedición” por parte de los colonialistas ingleses declaró: “en mi modesta opinión la desobediencia al mal, es un deber como la obediencia al bien”. La unión que se va fraguando ante la crisis económica y social, con la emergencia de corrupciones ya tan inocultables como enervantes, aceleran vertiginosamente la pérdida de legitimidad del Presidente ante la ciudadanía. Los núcleos más humildes van cayendo en la imposibilidad de alimentarse, de recibir servicio hospitalario y de trasladarse a sus trabajos y lugares de estudio. Las clases medias pierden su nivel de vida por la caída de sus ingresos, la dificultad para afrontar el pago de alquileres y, en muchos casos, la necesidad de apoyar económicamente a sus mayores abandonados por el Estado en su afán por sostener el tótem del superávit fiscal aplicando un ajuste inhumano como demanda el FMI y sus reputados voceros locales. El proyecto de Milei y el Toto de Wall Street impactan en todos los órdenes de la vida del pueblo. La ya célebre cascada de Adorni, construida con recursos sospechados de corrupción, paradójicamente fue alimentando la creación de una gran catarata que se nutre del descontento y la bronca por la caída de la calidad de vida de los ciudadanos comunes cada día más endeudados, y con un horizonte incierto hacia el futuro. El simbolismo de “la cascadita” se extendió en forma indetenible, generando un enorme daño al logro ideológico mileísta sustentado en la cruzada contra “los inmorales” kirchneristas, zurdos y kukas de m… Los personajes insólitos que fueron saliendo de la caja de pandora, la escribana Nechevenko y su síntesis de “se le vino todo junto”, tras el fotogénico constructor M. Tabar; no hicieron más que remachar la creencia en el pueblo de que este Gobierno es un amontonamiento de desquiciados, que no trepidan en enriquecerse con coimas y estafas diversas.

Así es que las derechas están, una vez más, en plena “reelaboración creativa” de sus teorías, con el mismo propósito de todos los tiempos: conservar y reproducir el pasado, y congelar el presente del sistema en la actual fase de un capitalismo subordinado ciegamente a los financistas planetarios. En esta etapa se proponen abiertamente la liquidación de la estructura industrial, la destrucción del tejido social, cultural y los derechos laborales. Para este fin se deslizan hacia su inevitable rasgo represivo a la protesta y a la censura comunicacional. Por su parte, lo popular-nacional, la izquierda y el progresismo también se enfrentan al reto de siempre: generar futuro, utopías justas y eficaces para ofrecer al pueblo proyectos políticos esperanzadores que conciten adhesión de las diversidades sociales necesitadas de salir de la catástrofe económica y de la indignidad a que los condenan los mesianismos de ultraderecha, o los conservadores de siempre con sus nuevas pátinas de “centrismo moderado”.

En suma, la derecha que nuevamente se presenta como “la modernidad”, retorna con su viejo dogma de “que se compita democráticamente”, pero eso sí, sin alterar el orden social inherente a la hegemonía de los súper millonarios de la época. Se trata de naturalizar que el capitalismo goza del don divino de redescubrir sus virtudes, aunque la realidad exprese crudamente lo contrario. Como todo sofisma, su permanencia será efímera a pesar del sustento del sistema de medios de comunicación y redes sociales que se alimentan de las teatralizaciones y violencias presidenciales. Se trata de pasar de la resistencia “desde atrás” a la ofensiva “hacia adelante” aglutinando y orientando, con el propósito esencial de construir un proyecto político.

Nota publicada en Página/12 el 15/05/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General