Oposición sin tiempo para el 2027

10/07/2026
lamelas

 

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

El Gobierno debió asumir una trascendente derrota política como consecuencia del episodio del grotesco personaje, símbolo del mileísmo anticasta y de su ficcional honestismo. Los editorialistas estrellas simulan que hubo un “borrón y cuenta nueva”, instalando la idea de que el caso fue resuelto higiénicamente, por lo tanto se transita un estado de pureza. “Liberados” de oprobiosas inmoralidades, el establishment reclama que “su” gobierno active sin demoras las reformas pendientes. Las corporaciones empresarias, tanto las extranjeras como las de la burguesía nativa se lanzaron a exigir la ejecución de la nueva fase del modelo, demorada por la conducta díscola y obcecada de su pupilo y la hermana. Cierto es que no descuidan la batalla cultural: se apropian de la idea “reformista” que simboliza y refleja históricamente a las transformaciones progresistas y populares que rompen anacronismos conservadores. Ahora los reformistas van por la engañosamente bautizada ley de “inviolabilidad de la propiedad privada”, como si estuviéramos viviendo épocas de confiscaciones de tierras, reformas agrarias o impuestos a su renta potencial, como imaginó el Ingeniero Giberti en épocas de progreso verdadero para el pueblo y el país. Para completar la operación privatista y extranjerizadora de nuestros recursos naturales en zonas ricas en minerales, agua, glaciares y alimentos, van también por la mutilación de la Ley de Manejo del Fuego para “liberarle” el negocio a los incendiarios, quienes luego de practicar su piromanismo, compran esas tierras a precio de saldo, para construir complejos hoteleros o inmobiliarios. La exigencia perentoria está dirigida abiertamente tanto a diputados, senadores, gobernadores de las derechas clásicas, caudillismos localistas disfrazados de federalismo, como a peronistas “amigables” quienes no trepidan en votar contra los principios básicos de su doctrina: soberanía política, independencia económica y justicia social.

Frente a estas demandas de los verdaderos dueños del poder adquieren sentido las palabras de Milei luego de la expulsión de Adorni: “logramos hacer cosas que ni los militares lograron, y lo hicimos en tres meses”. El Presidente afirma que su programa económico es el de la Dictadura, connotando que no necesitó del terrorismo de Estado para imponerlo. Como entonces, cuenta con la aquiescencia de la “democracia estadounidense”. En la experiencia videlista, la bendición había sido de Henry Kissinger, otrora Premio Nobel de la Paz. Como vemos, la insólita premiación de Corina Machado hunde sus raíces en las decisiones nórdicas de galardonar a guerristas y golpistas violentos. Pero la declaración presidencial fue algo más que un sincericidio, se trata de la respuesta al establishment: una suerte de “tranquilos, muchachos, yo sigo siendo garantía del rumbo”.

Mientras tanto, la oposición continúa empantanada en sus disputas con el único propósito de dirimir quién tendrá la hegemonía para imponer el candidato a presidente y la lapicera del listado de gobernadores, diputados, intendentes, y hasta consejeros escolares y comuneros. No se trata de aferrarse a purismos alejados de las realidades de la política. Las disputas al interior de partidos y frentes existen desde nuestros inicios históricos, y también ocurren en Dinamarca, Indonesia o Italia. Pero ya es tiempo, en atención al avance destructivo de la derecha contra la vida del pueblo, el remate de nuestras riquezas y la vocación de incondicionalismo trumpista del Presidente. Consecuentemente, al poder económico y su gobierno todo se le allana por la ausencia de un bloque político que encauce a los distintos afluentes partidarios, sociales y culturales, construyendo un programa de recuperación nacional, soberanía política y económica e igualdad y justicia social. El primitivismo de que “no importa, a lo largo del 2027 todo se irá ordenando” resulta letal. Justamente para conquistar un 2027 con perspectiva de triunfo debe haber un 2026 que articule las grandes luchas de resistencia social que se vienen realizando, potenciando esa energía hacia un proyecto político que amalgame a la amplia diversidad de la oposición. Se trata de defender la vida del pueblo ¡ahora! Defender nuestra tierra y riquezas naturales ¡ahora! Incentivar y organizar las luchas del pueblo en las calles ¡ahora! Ese camino tan desafiante demanda visiones y conductas patrióticas frente a un núcleo político decidido a someterse al imperialismo neocolonial de Trump, dejando atrás el pretexto remanido de todas las épocas: “seamos realistas, otra cosa no se puede”. Y algo más: todos ellos no vacilan en encarcelar y proscribir a Cristina, y atacar y erosionar a Axel. Lo hacen con notable determinación. El poder lo tiene claro hace 2000 años, desde César y su “divide y vencerás”. La Biblia también sentencia “…todo reino dividido contra sí mismo queda asolado…no podrá subsistir”. Afirmando su posición ideológica, Milei destaca como una virtud el hecho de ser el primer presidente argentino en asistir a la celebración de la Embajada de Estados Unidos, exhibiendo impúdicamente su decadencia y sumisión. Así, resulta inevitable afirmar la decisión de asumir que esta política va unida a la represión a la protesta social, extendiendo la práctica violenta de los miércoles a los jubilados. Recientemente, la Gendarmería atacó a trabajadoras/es de la Comisión Nacional de Energía Atómica en sus mismísimas instalaciones. Resulta oportuno recordar que el Gobierno frenó la finalización del reactor CAREM, para entregarlo a una empresa norteamericana, siguiendo instrucciones de aquel país a partir de su exigencia de destruir desarrollos soberanos de energía nuclear que no dependan de su tecnología.

En la actual fase de ministerios integrados por la casta del PRO, se viene otro ajuste asumiendo el reclamo del FMI de incorporar a 1.500.000 trabajadores al Impuesto a las Ganancias, como así también otra quita de subsidios a los servicios públicos. Tras el discurso de “sincerar” las tarifas, se desnuda la verdadera intención de que las mayorías aporten más aún a subsidiar las ganancias de las minorías. Milei lo hizo. Durante su mandato, la electricidad aumentó un 494%, el gas natural 2070% y las garrafas, que usan 3.000.000 de personas mayoritariamente pobres, pasaron de $3500 en el 2023 a $30 mil y $35 mil, luego de la “liberación” mileísta. Crueldad clasista en estado puro.

Nota publicada en Página/12 el 13/07/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General