Profundizar el contrato social

27/07/2020
Grupo de personas alrededor de una mesa coordinando un engranaje

Por Eduardo Fernández

“Argentina no se va a terminar en un debate sobre el valor de los bonos, tiene mucho por delante”, planteó el presidente Alberto Fernández en un mensaje que hizo público y donde dio cuenta del esfuerzo que está haciendo nuestro país para consensuar una propuesta con los acreedores.
El endeudamiento fenomenal que tomó el macrismo se dio en el marco de la destrucción del mercado interno y sus consecuencias para las PyMEs, el aumento del desempleo y la pobreza, y la fuga de capitales. En este sentido, tal como sintetizó el ministro de Economía Martín Guzmán, “no hay deudor irresponsable sin acreedores irresponsables”. Esa postura es fundamental para no condicionar el futuro del país.
Sin embargo, las presiones de los sectores interesados en mantener las mismas condiciones que impulsó el macrismo encuentran asidero en dirigentes de la oposición local, y ponen en juego el futuro de todas y todos los argentinos. Cabe recordar que el ministro Guzmán pidió unidad ante el Congreso cuando se debatió el proyecto de ley de sostenibilidad de la deuda pública, porque del otro lado hay actores poderosos.
La respuesta de una parte de la oposición es organizar marchas acusando al gobierno de avanzar contra la propiedad privada y pidiendo que acabe la cuarentena, omitiendo el hecho de que nunca en la historia una gestión decidió colocar tantos recursos del Estado para asistir a las PyMEs y salvar justamente a la propiedad privada. Parece una burla que ahora digan que se preocupan por la producción y el trabajo sin aportar ideas superadoras.
Inversión y empleo
“Luego de la pandemia tenemos la oportunidad única de construir un país más igualitario, más justo”, planteó el Presidente durante la presentación de la nueva etapa del programa ATP, donde estuvimos presentes dirigentes PyME, en un anuncio que implica un gran impulso al sector.
En ese marco Alberto se refirió a los pequeños y medianos empresarios como sus “principales aliados”, porque “compartimos la misma vocación que es la de construir una industria nacional y un pacto social” que nos permita alcanzar un futuro más justo y solidario.
Es indispensable concretar ese contrato entre los sectores de la producción, el Estado, los trabajadores, las cooperativas y la economía social para dar impulso al objetivo expresado por el Presidente: “Construir un país con una distribución más equilibrada, que produzca y no especule”.
En esto, el rol del Estado en todos sus niveles es fundamental, porque debe continuar la línea del fortalecimiento de la producción, poniendo en el centro a la clase trabajadora y no atacándola.
“Nadie que sea peronista y se jacte de serlo puede dejar de pensar en el que trabaja”, planteó en este sentido Alberto. Por ello tenemos que movilizarnos cuando algún gobernante avance contra el derecho de las y los trabajadores, que junto a las PyMEs y las organizaciones de la economía social, serán los actores protagonistas de la recuperación nacional.


La unidad como camino

Esa unidad a la que llama Alberto significa superar la dispersión que encontramos en muchos casos en el campo popular. Implica el esfuerzo de nuestras bases, que deben interpelar a sus dirigentes cuando el camino no sea el correcto, y moviliza a nuestra dirigencia a escuchar el mandato social para el que fue elegida.
Debemos comprometernos con los roles asumidos, porque si no logramos hacernos cargo de la responsabilidad que tenemos, será difícil lograr la concreción de un proyecto inclusivo que haga frente al modelo inhumano basado en la idea del mérito que tanto daño nos hizo en los últimos cuatro años.

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