Página/12 | Opinión
Por Juan Carlos Junio
Otro fallido presidencial por “jugada imposible”. Las brumas de un modelo económico en decadencia, amalgamado con la cada vez más viscosa crisis social por las crecientes dificultades para parar la olla, pagar los servicios y las tarjetas de crédito, le imposibilitó a Milei recuperar su agenda perdida aprovechando el fallo de la Justicia de Estados Unidos ratificatorio de la legitimidad de la recuperación de la soberanía y control de YPF. Cierto es que los medios hegemónicos incluidos “los especializados” que apoyan decididamente el rumbo económico del cuarteto Milei – Karina- Toto- Coloso, los impulsan a reinventarse con iniciativas que profundicen el plan neothatcheriano. El establishment, como siempre, va a los bifes: ahora se propone sacar una rápida tajada de las infinitas concesiones otorgadas generosamente en su afán de apropiarse por migajas de nuestros recursos naturales, y continuar potenciando la indetenible transferencia de ingresos a su favor. Poco les importa que “el mejor plan económico del mundo” esté cada vez más escoriado y el Gobierno en plano inclinado por, entre otras cosas, sus latrocinios y corrupciones. Ya sabemos que la moral pública no es lo suyo, salvo cuando se aplica a los /las líderes populares como Cristina, Correa, Lula, Rousseff y Maduro y a quienes haga falta. Sin embargo, ya están incrustadas en el pueblo llano las imágenes de las inmoralidades de la dupla Espert- Adorni, con sus estafas, trampas y mentiras. El fallo de la Corte neoyorkina corrió el velo sobre una cuestión esencial: la verdadera causa de la persecución y encarcelamiento de Cristina se debe a sus decisiones políticas tan determinantes como valientes, que afectaron los intereses económicos de los poderes extranjeros y de la burguesía local fugadora: la reestatización de la petrolera fundada por Mosconi en 1922; y la “imperdonable” estatización de los fondos de pensión (AFJP) que habían sido privatizados. El Estado recuperaba el manejo de una masa fenomenal de dinero aportado por los jubilados que estaban siendo “administrados” por la banca, como parte de sus negocios capitalistas. Esos recursos fueron transferidos a un sistema de reparto solidario con intervención del estado. En plena crisis mundial del 2008 la Presidenta fundamentaba “o se salvan los bancos o se salvan los trabajadores jubilados”.
Sin embargo, hay que reconocerle al Presidente su pertinacia. Nuevamente pretende vender YPF, como lo hizo en 1993 su admirado C. Menem con resultado catastrófico para el interés nacional. Todo indica que Milei volverá a fracasar en su intento de incluir a nuestra petrolera entre las privatizables en la malhadada Ley Bases que le votaron legisladores “realistas” para otorgarle “gobernabilidad”, incluido Pichetto y otros que habían pasado por el macrismo. Queda clarísimo también que la existencia de poderosos usureros internacionales, ahora bien llamados Buitres, siempre encuentran un Griesa o una Preska, solo que en esta oportunidad Miss Loretta se estrelló, ya que su discrecionalidad legal y su evidente asociación con los buitres superaron lo tolerable. Va quedando claro que los dichos presidenciales de: “hay que pagar a los prestamistas del Burford londinense porque ´tienen razón´” pasaron a mejor vida. Así las cosas, los “culpables” Cristina y Kicillof fueron declarados inocentes por los jueces del Norte, previamente condenados por los propagandistas de los grandes medios de comunicación y sus periodistas “independientes”, incluyendo al “serio” de los “serios” de La Nación, en su intento de taclear una y otra vez al Gobernador en el tema de YPF
El 2 de abril homenajeamos a los héroes de Malvinas reafirmando nuestro reclamo soberano por las Islas, Georgias, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes , ahora cuestionado por el “modernismo” mileísta que recrea la ideología de las relaciones carnales del menemismo, incluyendo un nuevo involucramiento gratuito del país en una guerra impulsada por la potencia capitalista en su búsqueda por recuperar el predominio perdido, unido al aventurerismo expansionista de Netanyahu y su declarado propósito de ganar “espacio vital”, aunque implique practicar un genocidio en Gaza y otros países. La idea de soberanía choca con un concepto del gobierno que desprecia y destruye la industria nacional, que aplica el estatuto neocolonial del RIGI, el cual fractura y debilita a la Nación frente a las corporaciones mineras internacionales. Debe incluirse en esta cuestión crucial de la soberanía la voluntad política del gobierno por imponer una Ley de Glaciares que compromete nuestras fuentes de agua dulce, tanto para la vida humana como del sistema productivo.
Otra página negra para la dignidad de nuestro país ante el mundo democrático fue la integración a un trío de países ultra minoritarios, junto a Estados Unidos e Israel, rechazando la declaración de Naciones Unidas reafirmatoria de que la esclavitud es un crimen de lesa humanidad. El oscurantismo ideológico del mileísmo y su empecinamiento neocolonial, nos retrotrae a episodios históricos superados por nuestro pueblo. La Asamblea del Año XIII estableció la Libertad de Vientres, inspirada en una concepción abolicionista, antirracista y auténticamente libertaria, transformando a los hijos de esclavos en ciudadanos. Claro que el pro norteamericanismo del Presidente argentino tampoco reparó en la visión y conducta política de Abraham Lincoln. Es lógico: Milei lo prefiere a Trump.
En su afán de fabricar humo para sacar de la agenda las vivencias cotidianas cada vez más penosas, el Gobierno, impulsado por los medios del poder económico, se propone seguir yendo por todo. La Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada incluye cambios para facilitar los desalojos con procesos más rápidos por vía sumarísima. También se dispone eliminar las actuales restricciones a la titularidad extranjera en la posesión de tierras rurales, al igual que la adquisición en zonas de fronteras, con el viejo argumento de que debe haber “igualdad para todos de acceso a la propiedad”. Igualan al pequeño productor o el campesino con las oligarquías propietarias de decenas o cientos de miles de hectáreas, o de fondos de inversión planetarios que manejan recursos inconmensurables. Más espíritu colonial y anti nacional no se consigue. Sin embargo, perduran los ecos de las multitudes en las calles del 24 de Marzo, con una valiosa participación de la juventud. De eso se trata.
Nota publicada en Página/12 el 02/04/2026