Derechos Humanos y Democracia

13/12/2021

Con sentimientos diversos conmemoramos el 10 de diciembre. Con una Plaza de Mayo muy poblada, tanto como las diagonales, un pueblo movilizado salió a la calle a darle fuerza al gobierno del Frente de Todos, a homenajear a las Madres y Abuelas de la Plaza y a recibir con alegría a los queridos Pepe Mujica y Lula da Silva.
Recobrar la democracia en 1983 y haberla mantenido a lo largo de 38 años no es un logro menor para una Argentina que en el siglo pasado tuvo 6 interrupciones del Estado de Derecho, que totalizaron unos 20 años de dictadura, y un sinnúmero de planteos cívico militares a gobiernos electos por el voto. Pero, como bien advirtió la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ahora es más eficaz el trabajo con los medios hegemónicos y su articulación con el Poder Judicial, que la tortura y la desaparición de personas. Basta con destruir el honor y la reputación de los que se considera enemigos.
La fecha coincide, además, con el Día Internacional de los Derechos Humanos, que encuentra al país saliendo de la pandemia del Covid-19, y al gobierno del Frente de Todos enfrentando la negociación con el FMI.
Los Derechos Humanos y la deuda tienen íntima ligazón. La dictadura sangrienta del 76, que además nos embarcó en la guerra de Malvinas, multiplicó por 5 la deuda externa nominada en dólares sin que tampoco entonces esa deuda financiara desarrollo alguno; y, como recordara nuestra Vicepresidenta, estatizó la deuda que era de empresas privadas, socializándola con todo el país. No es ocioso aclarar que la socialización se limitaba a las deudas, no a las ganancias. El autor material de semejante cosa, que se parece a un Robin Hood al revés, fue Domingo Cavallo, por entonces presidente del BCRA, luego premiado como superministro de Menem y De la Rúa. De todo eso se salió, pagando obviamente, pero antes logrando una quita fenomenal con Néstor. Y el gran acto de Néstor Kirchner fue, como este viernes se recordó, haber salido del FMI y de sus condicionalidades simultáneamente con Brasil, entonces bajo la presidencia de Luiz Inácio “Lula” da Silva. Porque la presencia de los funcionarios del FMI en cualquier país deudor implica la promoción de ajustes y reformas antipopulares.
Quienes nos devolvieron al FMI fueron el PRO y los radicales de Juntos por el Cambio, liderados por Mauricio Macri y un conjunto de CEOs de grandes empresas. Trágico capítulo de nuestra historia que pugna por reproducirse una y otra vez.
Los Derechos Económicos y Sociales, el derecho a la alimentación, a la vivienda digna, a la salud, a la educación, al empleo bien remunerado, a la seguridad social, el acceso a la cultura, al deporte y al esparcimiento, dependen del desarrollo del país y de los recursos que pueda disponer el Estado para garantizar esos derechos. De lo contrario son una bella declaración, pero de efectos nulos sobre el objeto de toda política, que debemos ser todas las personas. Y en estos tiempos, ésa es la amenaza que se cierne sobre la Argentina, especialmente sobre su pueblo.
La presencia de nuestros Pepe y Lula, testimonio de lo que fue el intento más duradero de institucionalizar la Patria Grande latinoamericana, marca el rumbo. A ningún país de América Latina, aisladamente, se le otorgarán beneficios o alivios. Reconstituir ese bloque es, seguramente, uno de los caminos necesarios, pero no suficiente. Y nuestro pueblo en la Plaza así lo entendió.