La batalla continúa

28/10/2019

Lo primero es lo primero: el Frente de Todos, una paciente construcción en la que el Partido Solidario contribuyó en su nacimiento y desarrollo en todo el país, ganó las elecciones nacionales y comenzó a desalojar al neoliberalismo del gobierno. Por ello, es un día de alegría y festejo para todos y todas los que integramos el movimiento nacional, popular y democrático en la Argentina. Alberto Fernández es el nuevo Presidente electo de la Nación y Cristina Fernández de Kirchner la nueva Vicepresidenta electa. Se abre un nuevo capítulo en la historia del país, una nueva orientación de sus políticas públicas y un nuevo alineamiento internacional, entre muchas otras cuestiones.

Por eso, quiero felicitar a los y las militantes de nuestra organización que pusieron todo su esfuerzo en todos los rincones del país para contribuir a este triunfo sobre un modelo neoliberal que produjo millones de nuevos pobres, un crecimiento sostenido de la desocupación, cierre de PyMEs, salto imparable del endeudamiento, baja de los salarios reales, crecimiento de las tarifas públicas e, incluso, el padecimiento del hambre para muchos argentinos y argentinas. Los resultados de la elección pusieron un límite claro a esas políticas. También quiero felicitar a todos los dirigentes del Partido que han accedido a cargos electivos en diversas provinciales y localidades del país, lo que constituye un reconocimiento a la intensa tarea militante de todos y todas las integrantes del Partido.

A partir de allí, podemos internarnos en el análisis de los resultados. Ellos muestran que el proyecto derrotado cuenta en la Argentina con una importante base de sustentación electoral. No hay allí mucha novedad: es el 40 por ciento histórico que no vota proyectos liderados por el peronismo, por el kirchnerismo, por la centroizquierda y, mucho menos, por todos esos sectores unificados.

Lo que sí cambió drásticamente en estas elecciones, con relación a las de 2015, son los resultados alcanzados en la provincia de Buenos Aires. Daniel Scioli ganó allí en 2015 en primera vuelta por el 37,28 por ciento de los votos frente al 32,80 de Mauricio Macri. En esta última elección, en cambio, la fórmula Fernández – Fernández sacó 52,1 por ciento contra 36 de Juntos por el Cambio. Es decir: en 2015 la diferencia fue de un poco más de 4,48 puntos, en 2019 esa diferencia se amplió a más de 16. El Frente de Todos ganó porque reconstruyó una mayoría en los sectores populares, sobre todo del conurbano. En cambio, mucho queda por hacer para sumar a los sectores medios urbanos. La tarea es la de siempre: hay que profundizar el diálogo con esos sectores medios. Son los que tienen reservas o prejuicios y continúan votando en contra de sus propios intereses. Son, también, el producto del desequilibrio de medios: el poder comunicacional que nosotros hemos construido no es aún suficiente para equilibrar el poder descomunal que ellos han acumulado en ese campo, y con el que establecen el sentido común en una parte importante de la población. Tampoco aquí hay demasiada novedad: es la famosa batalla cultural.

Hemos dado un gran paso: desalojamos al neoliberalismo del gobierno. Pero, desde hoy mismo, tenemos que seguir trabajando para desalojarlo del sentido común de una parte de esos sectores medios que votaron a Macri en contra de sus propios intereses.