Bancarrota cortesana y calles resistentes

16/10/2026
cortesanos

Página/12 | Opinión

Por Juan Carlos Junio

La bancarrota moral de los tres supremos es tan indetenible como insalvable, tanto en términos políticos, como ante la sociedad democrática que pondera un sistema sustentado en valores humanísticos, de respeto a la Constitución y la división de poderes. Los mares de tinta sobre las internas del mentado trío muy poco le importan a la mayoría de la ciudadanía. En unos pocos días dieron un giro de 180 grados para salvar al Gobierno ante la gravísima decisión que posibilitaba la venta de tierras en forma irrestricta a capitales extranjeros. Es sabido que el decreto presidencial 23/70, implicó una reforma constitucional de facto encubierta, sin embargo, el elemento político principal que debe ser registrado es que el salto mortal invertido de los supremos se debió a la reacción social de la mayoría del pueblo. El repudio y la bronca se extendieron en muy pocos días, como aquella peste escarlata que imaginó Jack London, y no paró de crecer. En su afán de satisfacer al establishment internacional y local, no registraron que el sentimiento de soberanía nacional y de defensa de nuestras riquezas naturales cobró un fuerte impulso en la sociedad a partir del trapo malvinero de la muchachada mundialista. El fallo del cortesano Rosenkrantz, a quien la bronca del pueblo no lo conmueve, hizo una especial mención “al descontento que en distintos sectores de la sociedad pudo haber causado”. Además debían aportar a otro propósito político: evitar que el Parlamento sea caja de resonancia de la protesta social, en el marco de las enormes manifestaciones públicas en las plazas y avenidas de todo el país. 

La pertinacia del Gobierno en incumplir con las leyes en temas críticos y sensibles, como los fondos para discapacidad, universidades y ciencia; potenciado por su cruel indiferencia ante el drama social del endeudamiento familiar, va generando una fractura entre la esencia del modelo económico local y del FMI, con sus respectivas promesas presidenciales futuras; y la sociedad que transita un presente cotidiano de carencias e incertidumbres, luego de tres años de culpar de todos sus males a la casta, al Estado “decadente”, a la política y los políticos, y a kukas y zurdos. Estas vivencias dolorosas conviven con la exhibición creciente de riquezas de los ganadores del proyecto mileísta quienes continúan medrando, comprando a precio de ganga bienes públicos, en otra fase de subastas de nuestras empresas de servicios más críticas, como AySA ¿Acaso debemos asumir que un elemento esencial para la vida como el agua, deba ser un negocio de unos cuantos capitalistas y no un servicio público eficiente y barato? 

Así las cosas, el Toto de Wall Street retornó a la palestra. Lo irónico es que tropieza por tercera vez con la misma piedra. Lo rechazan amplias mayorías sociales, desde los sectores humildes cuyas vidas están cada vez más afectadas por la falta del trabajo, caída del salario, quita de gratuidad de remedios y jubilaciones miserables; hasta las clases medias en pleno descenso de su nivel de vida por el incremento de tarifas, prepagas, transportes, alquileres y expensas, y vida cultural y universitaria. El ascenso social propio de nuestro país fue mutando a descenso, hacia carencias lacerantes y pérdida de perspectivas futuras. Nos vamos acercando a aquella cruda descripción de Cadícamo: “nadie invita a morfar, todo el mundo en el riel”, aunque el poeta convoca a resistir ante la adversidad. Lo paradójico es que núcleos duros del establishment local y extranjero también cuestionan al modelo por la inminencia de una recesión y su afán de empeñar al país, a pesar de lo cual, la deuda con organismos internacionales y prestamistas privados nunca paró de crecer. Los vencimientos del año próximo son gigantescos y para colmo saltó la liebre del oro. Resultó que lo depositaron en el lugar más peligroso y odioso del planeta y para completarla, el Messi de las finanzas lo escolaceó ocasionando una perdida imposible de empardar. Hasta el selecto “Club Económico de Nueva York”, integrado por líderes de las corporaciones capitalistas de Manhattan expresaron su disconformidad por las respuestas evasivas del Presidente. Inclusive rechazaron su tono vulgar y violento. El desencadenante fue la simple y cruda pregunta del momento: “¿entrará la economía en recesión y seguirá subiendo el desempleo?”. No hubo respuestas acordes al volumen económico y político de estos potentados. Eso sí, no pudo con sus impulsos y volvió a llamar “enano soviético” al Gobernador Kicillof. Mucho menos pudo responder al editor de Bloomberg, quien le recordó sus dichos de que “no haría pactos con comunistas”, sin embargo China es el principal socio comercial del país. Como vemos, el relato tan mentado y ponderado por editorialistas de oportunidad, hace agua, tanto en las metrópolis capitalistas como en el pueblo llano, que sufre todos los días el impacto del modelo.

 

Bullricheando

Por si acaso, y como siempre, los núcleos del poder y sus editorialistas “reputados” exploran variantes de recambio futuro, mientras siguen afirmando que el rumbo del modelo debe ser inmutable. La opción más funcional es la de Patricia. Esta “novedad” la derecha la pondera positivamente por su práctica consecuente a la vista de todos desde sus años juveniles: mutando de partido, de doctrina y líder según la ocasión. Su sentido de oportunidad naturaliza la exclusión de principios y fidelidades.

Por el lado de la oposición política social y cultural, resulta alentador el protagonismo popular en actos, calles y plazas. La crecida convocatoria feminista que reunió a 150 mil personas en el 39° Encuentro Plurinacional de mujeres y diversidades, son demostrativas de las reservas democráticas que habitan en nuestro pueblo. La trascendente marcha del 15 en todas las plazas de la Patria, expresó la vivificación de la voluntad del pueblo por resistir la ofensiva de las derechas, a pesar de la ausencia de una alternativa política que aglutine esas luchas y voluntad de la ciudadanía. Ya es tiempo, a tres años de mileísmo, de que se abandonen posicionamientos de poder, con sus respectivas críticas menores, y se encauce un rápido proceso de construcción de unión política, que salga al encuentro de las demandas más urgentes de la ciudadanía, proponga una alternativa aglutinante, y ofrezca una salida esperanzadora para millones de argentinas/os que esperan rescatar a la patria de la depredación de tanto cipayo dispuesto a todo. 

Nota publicada en Página/12 el 16/10/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General