Haz lo que yo digo…

18/10/2026
Kristalina Georgieva con Luis Caputo

Tiempo Argentino | Opinión

Por Carlos Heller

La reunión anual del FMI y del Banco Mundial en Bangkok, Tailandia, ha dejado un mensaje bien explícito: ajustar, y más rápido. Rodrigo Valdés y Era Dabla-Norris, director y subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, afirmaron en una entrada de blog publicada el miércoles que “cuanto más esperen los países, más traumático será el ajuste”.

Por su parte, Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo, señaló: “no observamos medidas decisivas en las economías avanzadas con elevados niveles de deuda, precisamente en un momento en que lo que más se necesita son planes creíbles de consolidación fiscal a mediano plazo”. Esta prédica no parece ser muy escuchada por las autoridades de los países desarrollados, los cuales, no obstante, y a través del directorio del organismo, les dicen a los países deudores que apliquen políticas que ellos no implementan.

Respecto de Argentina, Dabla-Norris señaló que la disciplina fiscal fue un “pilar fundamental” del programa de estabilización, aunque pidió por más reformas para “avanzar con la consolidación fiscal” (eufemismo elegido para evitar hablar de ajuste) “mientras se mejora la eficiencia del sistema impositivo y del gasto”. En concreto, habló de remover las exenciones al IVA, normalizar los impuestos sobre los combustibles y eliminar gradualmente impuestos distorsivos, implementando un “sistema impositivo que constituya un mecanismo más robusto y sostenible de recaudación fiscal”. Ninguna mención a impuestos que doten de progresividad a la matriz tributaria.

Por el lado del gasto, abogó por la racionalización de subsidios. Esta “racionalización” conllevó una baja del gasto en este ítem del 54% entre el período enero-septiembre de 2026 e idéntico lapso de 2023. Tal baja se tradujo en un impacto sobre el presupuesto de los hogares, por ejemplo, vía mayores costos de los servicios públicos.

El sacrificio no termina. El mensaje es que hay que profundizar lo que se ha venido haciendo y que el equilibrio fiscal alcanzado no es suficiente. Las razones hay que encontrarlas en la propia dinámica del modelo, ya que el ajuste afecta la actividad económica y ello repercute en la recaudación. Complementariamente el gobierno anunció su intención de seguir bajando impuestos, tal como mencionó Luis Caputo en el Coloquio de IDEA a principios de mes.

En el marco de las repercusiones de la guerra en Medio Oriente, la organización Oxfam sostuvo que, en lugar de ayudar a los países a hacer frente a una crisis grave, el FMI “está redoblando su apuesta por la austeridad —obligándolos a recortar precisamente el gasto que puede ayudar a proteger a la población y a recuperarse— y dejándolos aún más vulnerables ante la próxima crisis”. Según Oxfam, sobre 161 préstamos (en 81 países) entre 2018 y 2025, el FMI exigió recortes de gasto cinco veces mayores que los registrados entre 2012 y 2017.

El caso griego

Durante uno de los paneles organizados en Bangkok, Georgieva dijo que Argentina (el mayor deudor del FMI) será como Grecia: “pagarán por adelantado”. Entre los expositores se encontraba el ministro de Economía, Luis Caputo, que duplicó la apuesta: “usted se sorprenderá, pero eso ya está sucediendo”.

Cuando Mauricio Macri anunció en 2018 el préstamo con el organismo (que en principio tendría carácter “preventivo”), personalmente sostuve que esa decisión nos condicionaría a futuro, y ello es lo que está ocurriendo.

Para devolver el préstamo del FMI, Grecia fue sometida durante más de una década a ajustes draconianos, privatizaciones y reformas, que derivaron en una contracción de la economía cercana al 25%, así como en grandes daños en el tejido productivo y social.

En Argentina, los funcionarios del gobierno siguen tratando de convencer a los inversores externos, con anuncios como la “bazuca de dólares” para contener una situación de posible volatilidad en 2027. La misma está basada en ítems que no son de disponibilidad segura ni inmediata. Recientemente, de un plumazo la “bazuca” pasó de U$S 75 mil millones a U$S 125 mil millones, según palabras del propio Presidente.

A pesar de ello, el riesgo país continuó subiendo y se mantiene por encima de los 600 puntos, en parte por el contexto global, en parte por factores domésticos.

Respecto a la economía real, Caputo afirmó: “desafiamos la teoría de que esto podría ser recesivo”. Sin embargo, la mayoría de los pronósticos indican que la economía no despega y hasta el propio FMI acaba de revisar sus proyecciones en el último informe de Perspectivas de la Economía Mundial. El crecimiento para este año sería del 2,1% (desde el 3,5% que estimaba en julio) y para 2027 del 3,5% (desde el 4,0%). Un recálculo considerable, y en un lapso muy corto de tiempo. Una semana atrás comenté en esta columna las rebajas llevadas a cabo por el Banco Mundial, el JP Morgan y, localmente, por los participantes del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).

La realidad es que estamos frente a una economía que no parece despegar, más bien lo contrario.

En cuanto al empleo, los últimos datos provenientes del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondientes a julio, muestran una baja mensual de 15.500 trabajadores/as registrados/as (136.500 menos, comparando con un año atrás), explicada casi en su totalidad por la caída de los privados (-134.000). Si se toma el comienzo de la gestión Milei, 266.000 asalariados/as privados han perdido su trabajo, a lo que hay que agregar 83.000 públicos y 22.000 de personal de casas particulares. Los monotributistas, si bien se incrementaron en 177.000, no llegan a compensar las caídas mencionadas, además de tratarse de un empleo de peor calidad y casi sin derechos. Datos con los cuales resulta difícil de entender la reciente frase del ministro de Economía: “fuimos capaces de generar más de 500.000 empleos”.

Por ramas, comparando con noviembre de 2023, uno de los sectores más golpeados es la industria (-91.000 asalariados), junto a la construcción (-64.000) y el comercio (-19.400). Una radiografía del perfil productivo que despliega el modelo, basado en el agro, la minería y la energía, que no son dinámicos en términos de empleo.

El secretario de Trabajo, Julio Cordero, señaló que “no todo el mundo quiere trabajar en relación de dependencia con las obligaciones que la relación de dependencia conlleva”. Una defensa del cuentapropismo que en última instancia brega por la pérdida de derechos de los/as trabajadores/as.

Si bien podría ocurrir que en algún momento se observen números de crecimiento de la economía, con el modelo aplicado el panorama laboral, productivo y social seguirá deteriorándose. La multitudinaria Marcha Federal Universitaria, que no pudo ser acallada a pesar de la represión del gobierno, es una muestra más del gran rechazo que generan las actuales políticas.

Nota publicada en Tiempo Argentino el 18/10/2026

Referentes

Carlos Heller

Presidente PSol

Juan Carlos Junio

Secretario General